DISCERNIMIENTO

Ceder el puesto…un acto de profunda humildad

Sabe retirarse, discretamente

La gracia de saber  ceder el puesto….Remando  mar adentro nos ha sorprendido parte de un párrafo que un amigo jesuita está leyendo. Es un trecho de líneas muy sugerente, como un rico café, que sabe bien porque está hecho a la medida y al gusto.  Es un párrafo que no tiene pierde para las coyunturas actuales. Es un párrafo que nos invita a la esperanza. Y como sabemos cuando aprendemos a ceder en la vida la esperanza crece en proporción.

«Desearía proponer una definición un poco insólita de la verdadera persona religiosa
(y pienso, quede esto bien claro, en un individuo dotado de una fuerte personalidad, con un especial atractivo, lo mismo a nivel humano que en el espiritual, no en un pobre ser insignicante). La definición sería ésta: «Uno que cede el puesto».
Es decir, el verdadero testigo no es nunca pesado, asfixiante, absorbente,
sino que hace sitio a los demás. Cede el puesto al otro.
Concede espacio a la libertad de los otros. Sabe que su misión es la de provocar el encuentro , favorecerlo y prepararlo Pero cuando esto si cede, él no está para incomodar, ni para hacer de maestro de ceremonias, ni tampoco para invitado obligado. Se retira, más bien, discretamente»

Extraido del libro de Alessandro Pronzato «La seducción de Dios»

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