Taller de Oración

Taller de oración: sesión virtual para los que participan del taller

Preámbulos y puntos para la oración

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Al ver el video conviene reflexionar en silencio sobre las imágenes que tenemos de Dios. Una ayuda sobre este tema lo puedes encontrar en un material que te entregamos  en la primera sesión. «Imágenes distorcionadas de Dios»

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LEA CON ATENCIÓN ESTAS PRIMERAS INDICACIONES

PRIMERA PARTE

Ignacio nos enseña a preparar bien la oración. Para ello va de a pocos disponiendo a la persona para encontrarse con el Señor.

¿Cómo lo hace?

  1. Invita al que hace la oración a disponerse para el encuentro con el Señor; es decir haciéndonos presentes a Dios.
  2. Coloca unos preámbulos que disponen aún más al que ora para entrar a meditar o contemplar los puntos que propone. Invita a hacer una composición de lugar y el que ora se vale de un texto que tenga relación con el tema; por ejemplo, para este ejercicio queremos darnos cuanta cómo la oración está vinculada a nuestra fe. Se trata de crecer y actualizar nuestra fe. Si esto es verdad, entonces, mi modo de orar se recrea, se actualiza, me motiva, me da esperanza siempre desde el Señor. En este sentido nos invita a traer la historia. En este punto estamos llamados a vincular la composición de lugar con la realidad. Finalmente, como consecuencia de todo lo anterior brota una petición.  Como nos podemos dar cuenta  el hacerse presente a Dios y los preámbulos nos llevan a colocarnos de manera más sencilla, con “modo y orden” delante de los puntos propuestos que pueden ser uno, dos o tres … la cantidad de puntos va a depender de la persona que ora.
  3. Luego de los preámbulos Ignacio nos coloca los puntos a meditar o contemplar. Cada punto dado puede representar un momento de oración.

Es decir, para este tema puedo utilizar los mismos preámbulos para cada momento de oración; sin embargo, lo que varía son los puntos.  Por ejemplo;  para el primer momento de oración,  puedo trabajar solo dos puntos; para otro momento, otros dos. En conclusión cada punto de oración puede representar un momento de oración precedido por los preámbulos.

Nota.- Luego de los preámbulos y la oración de los puntos  Ignacio recomienda hacer el examen de la oración. La pauta para el examen nos lo va a dar la petición. Es decir, si Dios me ha concedido la gracia. La petición se va a manifestar en consolación.  Siento una gran consolación, entonces el Señor me ha concedido la gracia. Sin embargo, puede ser que termine desolado. Si es así veré por qué.  Puede ser porque no preparé bien la oración, quizá, estuve más pendiente de mi celular, en fin. El que hace el examen sabe porqué terminó en desolación. Si el que ora es una persona consciente,  al darse cuenta que terminó desolado toma las providencias del caso para que no vuelva a ocurrir.  Pero mucha atención, la consolación o el convencimiento que Dios me ha concedido la gracia no depende mi. La gracia es un don, un regalo que Dios me puede conceder. Es una sensación que me hace sentir que he vivido una experiencia onda con el Señor.

2.- SEGUNDA PARTE

                                     EJERCICIO PARA ESTE DÍA

 LA ORACIÓN VINCULADA A MI FE

 I.- PREPARAR LA ORACIÓN 

  1. HACERSE PRESENTE A DIOS

Elige uno de estos tres textos que te propongo para  hacerte presente a Dios

Ex. 3, l-8. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Estoy llamado, desde mi realidad, a entrar en relación con el Señor; a abrirme a una experiencia de intimidad y a una vocación de liberación en la que El me pide ser mediación para los demás.

Jn. 4, l-42.Dame de beber! Jesús nos sale al encuentro. Poco a poco quiere que pasemos de un frívolo discreteo sobre cómo cubrir nuestras necesidades más primarias  a un admirar la realidad profunda  que nos ofrece,( un agua viva que se hace manantial y salta hasta la vida eterna); de una dependencia a la libertad que esa realidad comporta ; de un trajinar agotador a afirmar­nos en una entrega que manifieste lo que ha hecho con nosotros.

Jn. 2O, ll-l8. Muéstrame, Señor, tu rostro; dame tu salvación! El desconcierto ante una vida sin Jesús se expresa en una búsqueda ansiosa de un amor perdido y en unas lágrimas impoten­tes. Sólo el interiorizar el anhelo de nuestra búsqueda hará posible el oir de nuevo nuestro nombre y la misión a la que el Señor nos envía.

  1. PREAMBULOS

1.- Composición de lugar:  Ver el paisaje, mirar los personajes, escuchar que dicen “como si presente me hallara”.  Para este momento utilizaré el texto de Juan 15,1-8.   Leo el texto e imagino lo que va diciendo el evangelista. Aparece una imagen, la vid.  La vid es Jesús y tú el sarmiento.  Jesús con esta imagen entra en una relación de oposición y superación del Antiguo testamento. Con este texto Jesús se coloca frontalmente al judaísmo que usa imágenes como el emblema del templo que era la “vid de oro”.   La diferencia está en que Jesús es la vid verdadera. Es el nuevo Israel en oposición al Antiguo que no ha dado los frutos esperados. La fe de Jesús es muy diferente a la del Antiguo Testamento. Es una nueva práctica de la fe.

2.- Traer la historia:  Hago una lectura recorrida del pasaje bíblico. Juan 15,1-8.  Reconozco que el sarmiento se sustenta desde la fe en la vid y confiando en el Padre que es el dueño de la Vid.  Contemplo el mundo en que vivo y trato de traer la historia de cómo se vive la fe en dentro y fuera de la Iglesia. Veo que la fe se vive en dependencia a los sentimientos. Hay personas que llegan a decir: «Ya no siento nada; debo de estar perdiendo la fe». Para otros la fe es una opinión personal, la fe se reduce a un subjetivismo o simplemente es una «costumbre religiosa»: «En mi familia siempre hemos sido muy de Iglesia». Otra manera de vivir la fe es reducirla a una receta moral que nos puede hacer decir «Yo respeto a todos y no hago mal a nadie». Muchas veces el sarmiento se queda estático porque vivo la fe como un «tranquilizante» para sentirme bien pero me desprendo de la vid cuando hay momentos difíciles.

3.Petición: Le pido al Señor que sea capaz de permanecer en Jesús. Ya me di cuenta que eso es la oración.  Le pido que aumente mi fe porque quiero dar fruto abundante. Le pido al Señor que de ser necesario me disponga para sea él el que pode, pues si el sarmiento no da fruto tiene la suerte echada: será arrancado. Le pido al Padre que sea él el que me ayude a ordenar mi manera de ejercer en el mundo de hoy mi fe.  Le pido al Padre permanecer en Jesús porque me doy cuenta que la oración es eso: permanecer en Jesús.

PUNTOS 

Introducción.–  Este taller de oración me lleva a fortalecer mi fe. No olvidemos que la oración desde la fe nos despierta cuando nos encontramos con Jesús. El cristiano es una persona que se encuentra con Cristo, y en él va descubriendo a un Dios Amor que cada día le atrae más. Lo dice muy bien Juan: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es Amor» (1 Juan 4,16).

La práctica de la oración va de la mano con el tipo de fe que profeso. Esta fe crece y da frutos solo cuando permanecemos día a día unidos a Cristo, es decir, motivados y sostenidos por su Espíritu y su Palabra: «El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada».

 1.-PRIMER PUNTO.-  La fe no es una impresión o emoción del corazón. Sin duda, el creyente siente su fe, la experimenta y la disfruta, pero sería un error reducirla a «sentimentalismo». La fe no es algo que dependa de los sentimientos: «Ya no siento nada; debo de estar perdiendo la fe». Ser creyentes es una actitud responsable y razonada. Puedo usar el siguiente texto: Exodo 3, 7-10

2.- SEGUNDO PUNTO.- La fe no es tampoco una opinión personal. El creyente se compromete personalmente a creer en Dios, pero la fe no puede ser reducida a «subjetivismo»: «Yo tengo mis ideas y creo lo que a mí me parece». La realidad de Dios no depende de mí ni la fe cristiana es fabricación de uno. Brota de la acción de Dios en nosotros. Puedo usar el siguiente texto: Mt 11, 25-28

3.- TERCER PUNTO.- La fe no es tampoco una costumbre o tradición recibida de los padres. Es bueno nacer en una familia creyente y recibir desde niño una orientación cristiana de la vida, pero sería muy pobre reducir la fe a «costumbre religiosa»: «En mi familia siempre hemos sido muy de Iglesia». La fe es una decisión personal de cada uno. Puedo usar el siguiente texto: Mc 10, 17-30

4.- CUARTO PUNTO.- La fe no es tampoco una receta moral. Creer en Dios tiene sus exigencias, pero sería una equivocación reducirlo todo a «moralismo»: «Yo respeto a todos y no hago mal a nadie». La fe es, además, amor a Dios, compromiso por un mundo más humano, esperanza de vida eterna, acción de gracias, celebración.Puedo usar el siguiente texto: Mc 10, 25-37

5.- QUINTO PUNTO.- a fe no es tampoco un «tranquilizante». Creer en Dios es, sin duda, fuente de paz, consuelo y serenidad, pero la fe no es solo un «agarradero» para los momentos críticos: «Yo, cuando me encuentro en apuros, acudo a la Virgen». Creer es el mejor estímulo para luchar, trabajar y vivir de manera digna y responsable..

TERCERA PARTE:

HAGO EL EXAMEN DE LA ORACIÓN

¿Cómo me sentido después de mi reflexión? Consolada (o) o desolada (o)

 SIGNOS DE LA CONSOLACIÓN

  • Me he sentido movido interiormente a profundizar en las cosas de Dios
  • Siento que Dios me ama…que me ha estado esperando para este taller de oración
  • Me he sentido movido por el Señor
  • Deseo con la oración ordenar mi vida para un mayor servicio y alabanza al Señor
  • Intuyo que voy a crecer cada vez en mi esperanza, en mi fe y en mi caridad
  • Luego de este ejercicio se me ocurren muchas cosas buenas. Me siento animado, quieto interiormente. Me siento más pacificado que cuando llegué.
  • Los pensamientos que brotan de este estado me permiten disponerme a crecer. 

SIGNOS DE LA DESOLACIÓN

  • Siento oscuridad del ánima: me siento sólo o sola sin rumbo en la vida
  • He sentido turbación: no se qué decir ni qué hacer…confundido o confundida. Estoy con dudas y preocupado.
  • Me siento movido a perturbar, inquietar, distraer a otros. No creo lo que estoy haciendo en este momento porque no le voy encontrando sentido. Pensaba que era otra cosa.
  • Siento que he terminado con poca esperanza, sin amor. Me siento movida o movido a la pereza.  Me siento medio tibio: no me permito sentir algo diferente.
  • Me siento alejado de Dios
  • Los pensamientos que brotan de este estado no me dejan en paz

 

 

 

 

 

 

 

 

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