FORMACIÓN

Taller de formación en el Colegio Miguel Pro – Tacna

Nuestras relaciones interpersonales

La relación entre pares, educadores y estudiantes puede generar una interacción positiva, que forja vida, entusiasmos, ánimo y ganas de descubrir, experimentar —de allí el término CON-VIVIR CON EL OTRO—, para generar aprendizajes, metas, ilusiones y ganas de «estar en el aula». El educador es el artífice de esta gestión mediante las normas, la metodología apropiada, un espacio organizado y un mundo de sorpresas.

El viernes 27 de abril, en el colegio Miguel Pro de Tacna nos hemos reunido docentes de todos los niveles:  docentes, equipo directivo, personal auxiliar y administrativo. Hemos tratado el tema sobre las “relaciones interpersonales.”  Fue una tarde singular, muy provechosa, con situaciones inesperadas que retrasaron el comienzo del taller y que al final nos causó cierta gracia pero que al final todos hemos quedado contentos porque pudimos estar juntos como cuerpo del colegio. Hemos trabajado en grupo sobre las actitudes que ayudan y que no ayudan a tener unas sanas relaciones interpersonales. Hemos tenido una paraliturgia, meditamos y finalmente contemplamos el video de Alex Rovira: “Cooperar o competir”. Finalizamos nuestro taller en el comedor del colegio Miguel Pro con un almuerzo y celebrando loscumpleaños de nuestros colegas que cumplieron años.

 

Hemos revisado aquellas actitudes que nos llevan a fortalecer o a entorpecer nuestras relaciones interpersonales. Nos damos cuenta que si queremos funcionar como cuerpo dedicado a formar personas sanas  tenemos que garantizar una buena formación- Tenemos que ser  referentes e inspiradores de nuestros estudiantes. Desde nuestro modo de proceder tienen que creer que  es posible crear lazos o vínculos sanos que nos ayuden a una sana convivencia.

En un colegio como el nuestro apostamos por el cuidado. No valoramos ese tipo de control que asedia y mina nuestras actitudes y no nos dejan crecer como personas.  Mirando nuestros entornos educativos del país nos percatamos que pueden existir comunidades educativas donde no se tratan como personas porque se antepone el miedo, la  murmuración  y se señala a quienes hay que desautorizar para que al siguiente año no se les vuelva a contratar en algunos casos. Esta realidad nos advierte sobre cómo pueden estar funcionando las relaciones interpersonales en sus respectivos ambientes  a nivel nacional.

Creemos que es importante cuidar nuestras relaciones interpersonales; es decir, cómo nos conectarnos con quienes nos rodean. La Pausa diaria ignaciana se convierte para nosotros en una gran ayuda para agradecer a Dios por la vida, por las habilidades que poseemos y las que debemos desarrollar más para interactuar adecuadamente.  Nos damos cuenta que las personas no nos reconocen por lo que somos sino cómo se sienten cuando están con nosotros. Nuestros estudiantes aprecian y aprende más de nosotros cuando nos ven como personas que colaboramos y no como seres que nos enfrascamos en una competitividad inoperante y sin sentido.

Las relaciones interpersonales tienen que ver con la forma cómo nos miramos unos a otros. Tenemos que rescatar los gestos amables y  transmitir mensajes adecuados: el  hacerle sentir al otro que cuenta con nosotros, el poder brindar una sonrisa, una  crítica constructiva. En definitiva, las relaciones interpersonales se hacen verdad cuando captamos signos de reconocimiento entre la comunidad educativa.  Nos damos cuenta que las disfunsiones que obstaculizan las relaciones interpersonales no se generan de manera consciente, se hacen siempre para llamar la atención para provocar muchas veces; y eso pasa,  cuando las personas no se   reconocen positivamente o amablemente.

Un docente o cualquier persona que tiene que ver con la educación de nuestros estudiantes necesita un reconocimiento real.  Las relaciones interpersonales adecuadas nos llevan a saber movernos con libertad en los diferentes entornos;  ya sea entre pares, con mandos o con personas que tienen autoridad moral o funcional o con personas a las cuales nosotros tenemos ascendencia. En este contexto  no sirve de nada las relaciones  tóxicas.

Según Rovira: “es tremendamente contraproducente el insulto, la presión innecesaria, la humillación, el acoso moral. Hay personas que creen que los tiempos laborales exigen meter presión al otro para que rindan más”. Estas actitudes generan un tipo de  espejismos que nos habla de un tipo de eficiencia  a corto plazo.  Las relaciones interpersonales cuando se dan de esa manera es como si se estuviera colocando un combustible de alto octanaje;  que a largo plazo no se va a poder soportar. Las curvas de rendimiento a corto plazo puede ser explosivas. Las personas sometidas a presión a largo plazo desgastan las relaciones interpersonales.

Se recomienda que es mucho más prudente buscar una aproximación hacia el otro de manera adecuada procurando  que los demás estén muy bien para que podamos estar  algo mejor. Se trata de cuidar, respetar, de dar alas.  Si eso no lo hacemos todo se caerá. Por tanto, se trata de cooperar en lugar de competir. Es obvio que ambas partes tienen que hacer lo suyo siempre muy bien y en el tiempo pactado.  Muchas veces se entiende mal lo que es la competencia

Según Rovira: “La competencia es necesaria para nuestra propia excelencia,  para competir con nosotros mismos. El objeto de competencia soy yo. Yo tengo que superar mis umbrales de máxima incompetencia, pero si te comparas siempre pierdes; es mejor no solo ser el mejor sino ser distinto”.

La comparación nos tiene que servir para dotarnos de excelencia pero no para destruir al otro. Los equipos son fuertes y crecen cuando no hay narcisismos, cuando no hay vanidades y luchas innecesarias.   Se trata de estar bien para superar el reto, la adversidad, el reto , la crisis.

Finalmente, luego de reflexionar como cuerpo educativo nos quedamos en que si somos confiables unos con otros nos comprometeremos  porque de ese compromiso nace la calidad.   No puede haber calidad sin compromiso, pero no puede haber compromiso sin confianza.  La confianza no admite grados: confiamos o no confiamos.  La lógica de la cooperación nace de la lógica de la confianza. Por este motivo cuando tratamos a las personas como son seguirán  siendo lo que son; sin embargo cuando las relaciones interpersonales nos llevan a tratar a la persona desde lo que puede llegar a ser es porque confías en él o ella realmente..

Quedamos todos agradecidos!

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