"Ser más para servir mejor"

Tratar de vivir desde la Comunión de ánimos

Talleres de formación en Ilo

Los día 9 – 10 y 11 de Octubre hemos tenido la visita en Ilo para continuar con nuestros talleres de formación,  Esta vez hemos reflexionado en torno a la «Comunión de ánimos».  La motivación de este taller ha tratado de responder a aquella mentalidad individualista que no permite el trabajo en común, no valora la memoria  ni la identidad.  Donde el compromiso con el otro está ausente y en donde el tipo de lenguaje y comunicación no permite compartir las responsabilidades desde acciones solidarias.   En este sentido  desde nuestras obras en Ilo queremos profundizar en lo que significa vivir desde la «Comunión de Animos» de  manera afectiva y efectiva. Es lo que tratamos de hacer desde  Fe y Alegría 52, l Ceop ILo y el Centro Cristo Rey de Tacna en Ilo.

La “Comunión de Ánimos” brota desde un proceso interior de encuentro con el Señor. Es la certeza que Dios nos invita a dejarnos conducir por su Espíritu donde interesa verdaderamente Jesucristo y los demás.  Esto se traduce en hondura afectiva con lo bueno que quiere Dios y que se va haciendo  comunión apostólica para llevar adelante en comunidad una misión en la línea de lo que diría  Ignacio en sus Ejercicios Ignacianos « Hagamos la redención del género humano» [EE: 107]

El ejercicio de la “Comunión de ánimos” implica conocer y reconocer los espacios y los tiempos sabiendo que esta práctica se da con el mundo y desde el mundo». En este mundo concreto están nuestras obras: Ceop Ilo – Fe y Alegría 52 y el Centro Cristo Rey Tacna en Ilo. En este sentido la puesta en práctica de la «Comunión de ánimos» es estar disponible para ejercitar el decir y hacer en comunión generando prácticas sanas en los ambientes de trabajo donde participan hombres y mujeres.

La «Comunión de änimos» es una experiencia de vida que brota del encuentro con el Señor a quien le presentamos la realidad vivida, de ahí que esta práctica genera un constante deseo de ordenar lo que haga falta en bien de esta comunión. Ignacio nos invita a estar disponibles para ordenar los afectos y así hallar la voluntad de Dios. En otras palabra la «Comunión de ánimos» nos lleva a estar en discernimiento permanente.

Los que trabajan en nuestras obras encontrarán siempre espacios para llevar a cabo este ejercicio que rehace siempre la comunión perdida y fortalece la que existe.   Implica un examinar constante la realidad porque como seres humanos nos podemos desviar del camino.

Nos podemos preguntar qué  es lo que destruye la «Comunión de ánimos»: sabemos que existen muchos cristianos seducidos por propuestas engañosas que a larga impactan violentamente contra la «Comunión de Ánimos» . Lo que llama la atención es que todo llega disfrazado y sostenido por aparentes verdades «católicas» . llegan de manera «santa» . 

El Papa Francisco en su “Exortación Gaudete et exultate” [Exhortación Apostólica sobre la Santidad]  nos advierte diciendo que aquello engañoso se manifiesta en «dos formas de seguridad doctrinal o disciplinaria, que dan lugar a un elitismo narcisista y autoritario donde en lugar de evangelizar lo que hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan energías en controlar. En los dos casos, ni Jesucristo ni los demás interesan verdaderamente». Si nos detenemos en este punto veremos que esta actitud rompe con la «Comunión de Ánimos»

Estar en «Comunión de ánimos» nos lleva a no quedarnos en el murmullo de lo que pasa en el mundo. Nos ayudaría generar coloquios donde podamos  tener una palabra distinta y esperanzadora ante la coyuntura actual;  sobre todo,  con lo que está pasando en nuestro país donde el fenómeno de la corrupción ha entrado en todos los niveles del Estado y la sociedad civil.  El problema es que la corrupción se ha ido haciendo normal y natural tanto así que se han minimizado sus consecuencias. Es penoso percibir que el Sistema de Justicia se ha convertido en un depósito de mármol donde la corrupción se ha instalado desde hace varios gobiernos atrás. Ante este contexto lo que brotaría a generar «Comunión de Ánimos» es preguntarnos qué es lo que Dios quiere de nosotros en semejantes situaciones.

Todos los que estamos en las obras de la Compañía de Jesús tendríamos que valorar esta moción de querer ser generadores de una comunión que se hace al calor del encuentro en nuestras diferencias.  Sabemos que muchos de los que comparten nuestras obras no son católicos o creyentes practicantes; sin embargo, son empáticos con el modo de proceder de la Compañía y participan de manera concertada desde un sentido de pertenencia, que genera comunión y un estilo de vida que va a la par con los deseos de Dios. 

En medio de esta realidad se espera que cada una de las personas que comparten nuestra espiritualidad puedan respirar nuestra identidad ignaciana contemplativa en la acción que parte de una unión afectiva con los deseos de Dios y desde un espíritu eclesial.

El Ceop Ilo y Fe y Alegría son dos instituciones de las tres que existen en el puerto de Ilo (aparte de la filial del Centro Cristo Rey Tacna en Ilo) . Estas tres obras tienen un interés transversal afines que responden a la espiritualidad ignaciana que nos lleva a la Contemplación para alcanzar amor. De tal manera que se generan una serie de prácticas en el decir y hacer que dignifican la vida de muchas personas.

Una de las ideas transversales que ha calado en el taller de «Comunión de ánimos» es que los participantes han logrado descubrir o confirmar un lazo vital en nuestras obras jesuitas dónde todos, con sus talentos y limitaciones, pueden ser capaces de saber estar juntos en el ánimo para concertarnos siempre hacia adelante y en «el servicio de las ánimas»   Se trata de dar una respuesta al mundo de hoy con una visión de identidad comunitaria, donde la comunión es lo que da sentido de pertenencia, en ello se juega nuestro modo de proceder y el sentido de nuestra obras.

Los que han participado en el taller han entendido que la «Comunión de ánimos» es vital para la marcha de nuestras obras porque allí se juega nuestro modo de proceder que está al servicio de los demás.  Por tanto, vamos aprendiendo a vivir desde el don que le da calidad al trabajo apostólico y hondura afectiva que no es otra cosa que levantar la mirada porque nos surge el deseo de una unión afectiva con el Señor que nos permite generar comunión apostólica para llevar adelante la misión.

En este sentido hemos propuesto a los participantes al taller animarse a generar esta «Comunión de Ánimos»  desde lo simple y sencillo que los motive querer  ordenarse en la vida para ser siempre mejores personas; además, se les invita a los que más se quieran afectar a formar pequeñas comunidades para ir profundizando sobre nuestra espiritualidad Ignaciana.  También ayuda mucho el poder implantar la “Pausa diaria” que es una herramienta simple pero honda que nos coloca en contacto con los deseos de Dios y la respuesta que en la vida diaria vamos dando.

Hasta pronto

Quique Castro S.J.

Ver mas+

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Close