Reglas de Primera Semana de Ejercicios

INTRODUCCIÓN

I.-     Punto de arranque en Ignacio: Loyola (Auto­bio­grafía 5-8)

  1. Y cortada la carne y el hueso que allí sobraba, se atendió a usar de remedios para que la pierna no quedase tan corta, dándole muchas unturas, y ex­tendiéndola con instrumentos continuamente, que muchos días le martirizaban. Mas nuestro Señor le fue dando salud; y se fue hallando tan bueno, que en todo lo demás estaba sano, sino que no podía te­nerse bien sobre la pierna, y así le era forzado estar en el lecho. Y porque era muy dado a leer libros mundanos y fal­sos, que suelen llamar de caballerías, sintiéndose bueno pidió que le diesen algunos dellos para pasar el tiempo; mas en aquella casa no se halló ninguno de los que él solía leer, y así le dieron un Vita Christi y un libro de la vida de los San­tos en romance. 
  2. Por los cuales leyendo muchas veces, algún tanto se aficionaba a lo que allí hallaba escrito. Mas, dejándolos de leer, algunas veces se paraba a pensar en las cosas que había leído; otras veces en las cosas del mundo que antes solía pensar. Y de muchas cosas vanas que se le ofrecían, una tenía tanto poseído su corazón, que se estaba luego embebido en pensar en ella dos y tres y cuatro horas sin sentirlo, imaginando lo que había de hacer en servicio de una señora, los medios que tomaría para poder ir a la tierra donde ella estaba, los motes, las palabras que le diría, los hechos de armas que haría en su servicio. Y estaba con esto tan envanecido, que no miraba cuán imposible era poderlo alcanzar; porque la señora no era de vulgar nobleza: no condesa, ni duquesa, mas era su estado más alto que ninguna destas.
  1. Todavía nuestro Señor le socorría, haciendo que sucediesen a estos pensamientos otros, que nacían de las cosas que leía. Porque, leyendo la vida de nuestro Señor y de los santos, se paraba a pensar, razonando consigo: -¿Qué se­ría, si yo hiciese esto que hizo San Francisco, y esto que hizo Santo Domingo?- Y así discurría por muchas cosas que hallaba buenas, proponiéndose siempre a sí mismo cosas dificultosas y graves, las cuales cuando proponía, le parecía hallar en sí facilidad de ponerlas en obra. Mas todo su discurso era decir consigo: -Santo Domingo hizo esto; pues yo lo tengo de hacer. San Francisco hizo esto; pues yo lo tengo de hacer-. Duraban tam­bién estos pensamientos buen vado, y des­pués de interpuestas otras cosas, suce­dían los del mundo arriba dichos, y en ellos tam­bién se paraba grande espacio; y esta sucesión de pensamientos tan di­versos le duró harto tiempo, deteniéndose siempre en el pensamiento que tornaba; o fuese de aquellas hazañas mundanas que deseaba hacer, o destas otras de Dios que se le ofrecían a la fantasía, hasta tanto que de cansado lo dejaba, y atendía a otras cosas.
  2. Había todavía esta diferencia: que cuando pensaba en aquello del mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino hierbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aún después de dejado, quedaba contento y alegre. Mas no miraba en ello, ni se paraba a ponderar esta diferencia, hasta en tanto que una vez se le abrieron un poco los ojos, y empezó a maravillarse desta diversidad, y a hacer reflexión sobre ella, cogiendo por experiencia que de unos pensamientos quedaba triste y de otros alegre, y poco a poco viniendo a conocer la diversidad de los espíritus que se agitaban, el uno del demonio y el otro de Dios.
  3.         [Este fue el primero discurso que hizo en las cosas de Dios; y después, cuando hizo los ejercicios, de aquí comenzó a tomar lum­bre para lo de la diversidad de espíritus].

Aquí Ignacio describe dos fantasías, dos pro­yectos hacia los que su deseo tiende, intermiten­tes, sin que por el mo­mento ninguno de ellos llegue a concretarse en una decisión.

En el nº 8 describe lo que según él mismo fue el comienzo de su reflexión sobre el discernimiento de espíritus.

En la concisa descripción que tenemos aparece como algo central el tiempo:

 

PENSAMIENTOS TIEMPO
PRESENTE FUTURO (Después)
(Del mundo) “se deleitaba mucho” “hallábase seco y descontento”; “triste”
(De Dios) “se consolaba” “quedaba contento y alegre”; “alegre”

 

Por el esquema que hemos hecho podemos ver que el tiempo va a ser algo sin lo cual es imposible discernir.

En el PRESENTE, tanto un proyecto como otro los experimenta como positivos, DESPUÉS de dejados los pensamientos ex­perimentaba una diferencia nota­ble: el poso que dejaba un proyecto era negativo, y el que dejaba otro positivo. Y en esta diferencia, sólo perceptible con el distanciamiento temporal (o más bien habría que decir que mientras se «fanta­sea» se está al margen de la realidad y, por lo tanto, fuera del tiempo) ve Ignacio la acción de los diversos espíritus. Es decir, no toda experien­cia positiva se presenta después como tal, y la experiencia de habernos engañado es más fre­cuente de lo que querríamos.

Según Schiller, esa experiencia engañosa no pasaría de ser una mera «percepción». Por eso añade que debemos trans­formar nuestras «percepciones» en «experiencias», es decir, los datos que percibimos en la realidad sólo se convertirán en experiencias «mías» válidas cuando las incorpore a mi persona después de haberlas sometido a algún tipo de eva­luación (discernimiento).

La exposición de las reglas de discernimiento no es algo teórico y general, válida para toda persona y en todo mo­mento, sino «según la necesidad que sintiere en el que los recibe».

EE.9

[9] 9ª La nona es de advertir, quando el que se exercita anda en los exerci­cios de la primera semana, si es persona que en cosas spirituales no haya sido versado, y si es tentado grosera y abier­tamente, así como mostrando impedimentos para ir adelante en servicio de Dios nuestro Señor, como son trabajos, vergüenza y temor por la honra del mundo, etc.; el que da los exercicios, no le plati­que las reglas de varios spíritus de la 2a semana; porque cuanto le aprovecharán las de la 1ª semana, le dañarán las de la 2a, por ser materia más subtil y más subida que podrá entender.

Ignacio describe con precisión cuál es el contexto concreto de las reglas de 1ª Semana, y da dos datos:

–       «SI ES PERSONA QUE EN COSAS SPIRITUALES NO HAYA SIDO VERSADO».

–       «Y SI ES TENTADO GROSERA Y ABIER­TAMENTE…»

El primero expresa la situación de principian­te, de no iniciado, mientras el segundo puede darse en cualquier momen­to, siendo una experiencia de peligro y amenaza que puede paralizar («mostrando impedimentos para ir adelante»). Pues bien, en esta situación, Ignacio advierte muy seriamente al que da los EE. que no «le platique» las reglas de 2ª Semana, «porque cuanto le aprovecharán las de la 1ª Semana, le dañaran las de la 2ª…».

Es decir, los dos bloques de reglas (de 1ª y 2ª Semana) son como dos principios hermenéuticos muy determinados y li­gados a situaciones muy con­cretas, que si las confundo, harán daño en vez de iluminar.

Para Ignacio, el hombre es un ser histórico, orientado, dinámico, que puede pasar por situacio­nes muy contradicto­rias entre sí a lo largo de la vida, y hay que tener muy claro por cuál de esas situaciones está pasando.

(Cuando veamos las reglas de 2ª Semana ya explicaremos cual es la situación de dicha Semana. Unicamente conviene tener en cuenta que, así como advierte que no se apliquen las de 2ª Semana en una situación de 1ª, lo contrario no lo dice, y tiene su razón de ser como ya veremos).

  1. D) Título de las reglas de discernimiento de 1ª Semana.
  2. Para discernir, lo primero que hay que preguntarse es por el sentido, la orienta­ción radical de mi ser, y no simplemente la consta­tación de si mis experiencias son positivas o nega­tivas.

[313] REGLAS PARA EN ALGUNA MANERA SENTIR Y COGNOSCER LAS VARIAS MOCIONES QUE EN LA ÁNIMA SE CAUSAN: LAS BUENAS PARA RECIBIR, Y LAS MALAS PARA LANZAR; Y SON MAS PROPIAS PARA LA PRIMERA SEMANA.

«PARA EN ALGUNA MANERA» =  sugiere que estas reglas no aclaran ni resuelven definitivamen­te el problema.

«SENTIR Y COGNOSCER LAS VARIAS MOCIONES QUE EN LA ÁNIMA SE CAUSAN» = (cfr. EE. 32 = los dos pensa­mientos que vienen de fuera).

Primero habrá que «sentirlos» y luego «conoscerlas» (analizar para poderlas contro­lar). (Sentir no es lo mismo que conocer). «LAS BUENAS PARA RESCIBIR Y LAS MALAS PARA LANZAR» = (cfr. EE. 32 = desde mi mera libertad

REGLAS DE DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS DE PRIMERA SEMANA 

Introducción a las dos primeras reglas.

Dos orienta­ciones  opuestas –   Definen, por lo tanto, dos situaciones contra­dictorias entre sí.

1ª REGLA. 

[314] 1ª regla. La primera regla: en las personas que van de peccado mortal en peccado mortal, acostumbra comúnmente el enemigo proponerles placeres aparen­tes, haciendo imaginar delectaciones y placeres sensuales, por más los conservar y aumentar en sus vicios y peccados; en las quales personas el buen spíritu usa contrario modo, punzándoles y remordiéndo­les las consciencias por el sindérese de la razón.

«EN LAS PERSONAS QUE VAN DE PECCADO MORTAL EN PECCADO MORTAL» = describe una , una orien­tación.

– «ACOSTUMBRA COMUNMENTE EL ENEMIGO PROPONER­LES PLACERES APAREN­TES, HACIENDO IMAGINAR DELECTACIONES Y PLACERES SEN­SUALES» = es el mundo de la apariencia y la imaginación .

«POR MAS LOS CONSERVAR Y AUMENTAR EN SUS VICIOS Y PECCADOS» = de nuevo una formulación dinámica.

– «EL BUEN SPÍRITU USA CONTRARIO MODO, PUNZÁN­DOLES Y REMORDIÉNDOLES LAS CONSCIENCIAS POR EL SINDÉRESE DE LA RAZÓN» = frente a la vivencia infantil de la inmediatez surge el interrogan­te de la razón.

2ª REGLA 

[315] 2ª regla. La segunda: en las personas que van intensamente purgando sus peccados, y en el servicio de Dios nuestro Señor de bien en mejor subiendo, es el contrario modo que en la primera regla; porque entonces proprio es del mal spíritu morder, tristar y poner impedimentos inquietando con falsas razones, para que no pase adelante; y proprio del bueno dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando todos impedimen­tos, para que en el bien obrar proceda adelante.

«EN LAS PERSONAS QUE VAN INTENSAMENTE PURGANDO SUS PECCADOS, Y EN EL SERVICIO DE DIOS NUESTRO SEÑOR DE BIEN EN MEJOR SUBIENDO»

«ES EL CONTRARIO MODO QUE EN LA PRIMERA REGLA»

Por lo tanto, para discernir, lo primero que hay que preguntarse es por el sentido, la orienta­ción radical de mi ser, y no simplemente la consta­tación de si mis experiencias son positivas o nega­tivas.

«PORQUE ENTONCES PRO­PRIO ES DEL MAL SPÍRITU MOR­DER, TRISTAR Y PONER IMPEDIMENTOS INQUIETANDO CON FALSAS RAZONES, PARA QUE NO PASE ADELANTE» = lo fundamental es «poner impedimentos… para que no pase adelante», es decir, para que cambie de orien­tación. Pero lo mas original y profundo de esta descripción es la frase «inquietando con falsas razones». Ahora bien, ¿cómo sabemos que las razones en las que nos apoyamos son falsas?

«Y PRO­PRIO DEL BUENO DAR ÁNIMO … FACI­LITANDO Y QUITANDO TODOS IMPEDIMENTOS, PARA QUE EN EL BIEN OBRAR PRO­CEDA ADE­LANTE» = es una experiencia que potencia la orientación que tengo.

Las dos descripciones (del mal y buen espíri­tu) corresponden a lo que en las dos reglas si­guientes va a designar como desolación y consola­ción. Es importante caer en la cuenta que son expe­rien­cias profundas, que ponen en juego a toda la perso­na, porque su origen es una opción desde la liber­tad, mientras que las experiencias de ambos espíri­tus en la regla anterior no tienen esa hondu­ra ya que detrás no hay opción ninguna.

3ª REGLA

[316] 3ª regla. La tercera de consolación spiritual: llamo consolación quan­do en el ànima se causa alguna moción interior, con la qual viene la ánima a inflamarse en amor de su Criador y Señor, y consequenter quando ninguna cosa criada sobre la haz de la tierra puede amar en sí, sino en el Criador de todas ellas. Assimismo quando lanza lágrimas motivas a amor de su Señor, agora sea por el dolor de sus peccados, o de la passión de Christo nuestro Señor, o de otras cosas derechamente ordenadas en su servicio y alabanza; finalmente, llamo conso­lación todo aumento de esperanza, fee y caridad y toda leticia interna que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propria salud de su ánima, quietándola y pacificándola en su Criador y Señor.

«QUAN­DO EN EL ÁNIMA SE CAUSA» = (Cfr. EE. 32: «vie­ne de fuera»).

«ALGUNA MOCIÓN INTERIOR, CON LA QUAL VIENE LA ÁNIMA A INFLAMARSE EN AMOR DE SU CRIADOR Y SE­ÑOR…» = descripción de una experiencia gozosa de la 1a parte del P.F.

«ASSIMIS­MO QUANDO LANZA LÁGRIMAS MOTIVAS A AMOR DE SU SE­ÑOR…» = lo que hace que las lágrimas sean consolación es que sean «motivas a amor de su Señor». Es decir, la consolación no es nunca un fin sino una experiencia que potencia y dinamiza mi orientación en el sentido del P.F.

«…TODO AUMEN­TO DE ESPE­RANZA, FEE Y CARIDAD» = las tres virtudes teologales describen profunda­mente la dinámica de una relación interpersonal.

«Y TODA LETICIA IN­TERNA QUE LLAMA Y ATRAE A LAS COSAS CELESTIALES» = símbolo de la transcenden­cia contrapuesta a la inmediatez del esquema «estí­mulo-respuesta».

«Y A LA PROPRIA SALUD DE SU ÁNIMA» la expe­riencia salvífica: sentirme realizado. (Constata­ción fundamental para Ig­nacio).

«QUIE­TÁNDOLA Y PACIFICÁNDOLA EN SU CRIADOR Y SE­ÑOR» = Cfr. relación interpersonal profunda.

RESUMEN:

Toda esta descripción de la tercera regla es semejante a una relación interpersonal seria, donde se da:

1.- Un éxodo de mi yo, gratuidad.

2.- Aumento de fe – esperanza – caridad.

Todo esto es una experiencia de plenitud. Aquí no tiene cabida la 1a regla.

4ª REGLA

[317] 4ª regla. La quarta de desolación spiritual: llamo desolación todo el contrario de la tercera regla; así como escuridad del ánima, turbación en ella, moción a las cosas baxas y terrenas, inquietud de varias agitaciones y tentacio­nes, moviendo a infidencia, sin esperanza, sin amor, hallándose toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Cria­dor y Señor. Porque así como la consola­ción es contraria a la desolación, de la misma manera los pensamientos que salen de la consolación son contrarios a los pensamientos que salen de la desolación.

«…ESCURIDAD DEL ÁNIMA, TURBACIÓN EN ELLA» = provoca una paralización de la energía que dinamizaba el proceso: de ahí la seriedad de la expe­riencia de desolación.

«MOCIÓN A LAS COSAS BAXAS Y TERRENAS» =  fenómeno regre­sivo:

«INQUIE­TUD DE VARIAS AGITACIONES Y TENTACIO­NES» = situación de inestabilidad

«MOVIENDO A INFI­DENCIA» = para Ignacio la fe no debe romperse, ya que debe surgir de mi respues­ta personal (liber­tad) (Cfr. EE. 32).

«SIN ESPERANZA, SIN AMOR» =  que dinamizan mis opciones, desaparecen.

«HALLÁNDOSE TODA PERE­ZOSA, TIBIA, TRIS­TE» = consecuencia de todo lo anterior.

«Y COMO SEPARADA DE SU CRIA­DOR Y SEÑOR» = conclusión-resumen de la situación, pero matizada por el «como».