Ejercicios EspiritualesTaller de Oración

Recuperar el deseo de orar

El deseo de tener una experiencia de Dios

RECUPERAR EL DESEO DE ORAR

En la medida que voy orando cada día voy descubriendo que es importante la oración para mi vida…

DISPONERME PARA ORAR BIEN….PARA HACER  BIEN MIS EJERCICIOS ESPIRITUALES

Salmo 63 

“Dios, tú mi Dios, (TÚ ERES MI DIOS)  Sed de ti tiene mi alma. En pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca agotada, SEDIENTA,  sin agua” 

1.-  RECONOCER EN QUÉ ESTOY RESPECTO A LA ORACIÓN 

¿Cómo recomenzar a orar? ¿ Cómo es que renace el deseo de orar? ¿Cómo reconciliarme con la oración?  David iba errante en el desierto y se acordaba de Dios. 

El primer paso: reconocer que tengo que ser humilde. Hay que experimentar la gracia de la humildad para saber reconocer y confesar mi incapacidad  para dirigirme a Dios y expresarle  realmente mis deseos más profundos. (Rom 8, 26-27). ¿qué deseos debo manifestarle a Dios?

Manifestaciones: quiero orar pero no tengo fuerzas para ello; no encuentro la manera de empezar a orar. No tengo el coraje de perseverar. Experimento una gran desolación interior: me acuerdo de las heridas que he recibido en mi comunidad, de otras personas; me doy cuenta que tengo mucha amargura en el corazón. Todo esto me revela cierta debilidad que no quiero reconocer. Esta es la fragilidad que hay en mi corazón lleno de quejas, de juicios de los demás, de descontento.

Ante nuestra debilidad viene el Espíritu Santo. Él nos socorre ante nuestra debilidad.

«Si se mantienen fieles a mis palabras, serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» Jn 8,31

¿Qué hacer ahora? Acercarme ahora ante Dios con una profunda adoración:

“Señor no soy digno, no soy capaz de orar, soy nada ante ti.

Señor enciende mi lámpara, sé tú mi lámpara,  porque no es verdad que pueda yo disponer de mi oración, pues solamente tu Espíritu Santo sabe lo que es orar.”

En conclusión, me percato que cuando estamos frágiles o caídos perdemos la capacidad de pedir a Dios lo que más queremos.  Es en esta situación donde nos socorre el Espíritu del Señor. (Rom 5,6).

2.- EXPERIENCIA REAL Y PROFUNDA: el Espíritu ora en nosotros y por nosotros. 

La mentalidad del Espíritu es la misma de Cristo. San Pablo nos asegura que  el Espíritu ora en nosotros. Esto es un verdad, no es una verdad piadosa ni romántica. Y esto ¿por qué? Porque el Espíritu de Jesús que es voluntad de Dios se nos ha dado para configurarnos con el Hijo, que siempre intercede por nosotros (Rom 8, 24). En nosotros está la oración de Jesús.  Por lo tanto es preciso perseverar larga e intensamente en la oración a lo largo de estos días.

DIOS NOS VA REVELANDO SU VERDAD
«Los grandes buscadores de la verdad terminan viviendo en una postura muy humilde y abierta. La búsqueda los conduce a una actitud de «adoración», «abandono al misterio» y «confianza en Dios» «amor a la vida», «paz nueva y desconocida». No alardean de nada. Sencillamente siguen buscando.

San Ignacio nos pide cinco momentos de oración personal. Nosotros vamos a dejar el quinto, que es la meditación de media noche. Así pues cada uno tiene que establecer cuatro tiempos de oración a lo largo de la jornada, dejando la última para una oración simple y afectiva. Este cuarto ejercicio se realiza incluso dejando la Biblia y fijando la mirada en Jesús; es fundamental para condensar todos los sentimientos de la jornada en un impulso contemplativo.

Por tanto preparar  y disponer él alma para la oración larga y reposada a lo largo de estos días.

3.- LA ORACIÓN ES GOZO DEL CORAZÓN, Y REAPRENDER A ORAR SIGNIFICA SABOREAR

La oración no es una obligación. Es un gozo.  No significa que oremos con facilidad y sin esfuerzo. Se trata de  un descubrimiento que se va haciendo más notorio a medida que pasan los años.

 

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