Misa Coraje Tacna Ilo

Misa Coraje – Mayo

Homilía en la Eucaristía

MISA CORAJE :   Homilía de la Eucaristía  del 23 de mayo del 2018

Mc 9, 38-40

Queridas hermanas y hermanos de la plataforma Coraje, venimos a esta Eucaristía con todo lo vivido en nuestras obras; traemos la vida que sigue siendo fortalecida por la experiencia de Pentecostés. Y en este contexto al celebrar nuestra Misa Coraje nos colocamos delante del evangelista Marcos quien hoy nos presenta para reflexionar dos maneras de vivir el seguimiento del Señor expresada en la animosidad de Juan y en la respuesta de Jesús ante ese ímpetu pastoral de Juan.

Es un texto que nos lleva a guardar y a vivir con la gracia de Dios todo el sentido del Reino de Dios en este mundo en que vivimos.  Pone en cuestión no el objeto de la misión sino la manera de ubicarnos como seguidores del Reino de Dios.  Y Juan se ubica de una manera delante del Señor: “Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y hemos intentado impedírselo porque no anda con nosotros, porque no es de los nuestros.”   

Pareciera que Mac nos quiere hacer una encuesta para poder percibir  dónde está la verdad del Señor Jesús y por dónde y  con quienes trascurre la nuestra. En este versículo probablemente aparezca otro mal efecto de la ambición: es decir, el deseo del control, el exclusivismo del poder oficial, el centralizar todo desde mi propio querer o conveniencia. Es la vieja pretensión-tentación de tener la verdad en exclusiva y sentirse con el poder de controlar a todos los demás, repartiento patentes de ortodoxia, de pertenencia.

Esta animosidad de Juan de querer sacar del camino a los que no entraban en su proyecto nos muestra un seguidor de Jesús aún desenfocado. Quizás Juan hubiera quedado mejor si nos hubiera dado a entender esta conclusión: “aunque no pertenezca al grupo, quien persigue los mismos objetivos es un aliado”.

Sin embargo, muchas veces como Iglesia hemos alejado a otros porque no son de nuestra marka o no son tan buenos como nosotros…. pero ojo! ,   ubicarse en la vida desde Jesús nos lleva a intuir que “No cabe duda que fuera de la Iglesia sí hay salvación, y hay espíritu y gentes buenas de las que tenemos que aprender mucho.”

Y aquí Jesús de una manera magistral revela lo que nadie quiere saber, lo que está escondido como algo normal y natural.  Jesús con mucha firmeza descalifica el celo apostólico y misionero de Juan. Pues una cosa es que Juan y el resto de discípulos se puedan sentir el grupo más cercano de Jesús y otra que se consideren los cuidadores o depositarios exclusivos del anuncio del Reino que tiene un criterio fundamental: “que nadie se pierda en el camino” en palabras de Ignacio de Loyola “Hagamos la redención del género humano”

Y este criterio Jesús lo vivió en la cotidianidad de su vida: fue un buscador y defensor de la verdad aliviando la vida de los más excluidos, de los ninguneados de los amenazados de antemano por el poder del momento, de los más pequeños etc…. Jesús nunca le cerró la boca al que tiene otras ideas, ni lo trata como enemigo, ni a la larga lo saca del camino; ni le prohíbe seguir pensando, investigando o expresándose. “ Jesús no convierte al distinto como enemigo, sino que dialoga y al hacerlo no se coloca como el referente exclusivo de la verdad.

En conclusión,  la Universalidad del Evangelio no se refiere sólo a los destinatarios, sino también a los agentes. Todos somos agentes o colaboradores en el corazón de la Misión y en ella hay lugar para todos.  Sino miremos con quienes trabajamos todos los días.  Y yo creo que la Compañía de Jesús va en esa línea, sobre todo, en el año que estamos celebrando los 450 años de la llegada de nuestros compañeros jesuitas al Perú. Si es que son tantos años no cabe duda que celebramos porque otros creyeron y nos enseñaron a creer.  Y esa nuestra misión hoy. No olvidemos que el católico es aquel que tiene un espíritu universal.

Que en lugar de centrar nuestra mirada en la fealdad de la vida sepamos ir más allá para saber descubrir lo valioso de los otros…la fe transforma y por eso nos lleva a estar siempre en búsqueda de la verdad y los que viven en nuestros entornos tienen mucho que enseñarnos: esto implica no estar echando ni vendiendo humo: “que aparece un momento y luego se disipa”.

Que el Señor Jesús nos de la gracia de situarnos como colaboradores en el corazón de la Misión desde su verdad; desde la buena noticia. Y eso nos tenemos que ayudar todos en las obras donde desplegamos nuestra misión, que es la Misión de Dios.

P. Quique Castro S.J.

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