Círculos de Familias Ignacianas Colegio San José de Arequipa

La Vocación matrimonial de esposo y esposa o de una amistad de amigas o amigos

Fortalecimiento de la escucha conyugal

CÍRCULOS DE FAMILIAS IGNACIANAS 

  • Grupo que se prepara para formar los círculos de familias ignacianas en el 2019. Estamos ahora profundizando la vocación familiar y específicamente el lenguaje conyugal

LA VOCACIÓN MATRIMONIAL

LA ESCUCHA CONYUGAL 

OBJETIVO: Conocer y reconocer la importancia de la escucha conyugal desde la perspectiva ignaciana. 

El escuchar a la otra persona constituye un elemento transversal para situarnos delante de las personas y de las experiencias cotidianas propias de la vida.  Desde la perspectiva familiar ayuda mucho el ejercitarse en la actitud del saber escuchar al otro. La pareja crece cuando tiene un diálogo de calidad porque los mensajes que se transmiten son comprensibles y porque no evaden los verdaderos problemas que no dejan crecer a la pareja. Además, la escucha honesta y real ayuda para el discernimiento que lleva a decidir nuevas perspectivas que ayudan a la pareja a ser más humana y más consolidada desde la fe.

¿Por dónde hay que ir?  Empezando por dar testimonio de una pareja cimentada en el plano humano y desde la fe. Porque si como familias que nos llamamos ignacianas predicamos el evangelio sin tocar la realidad conyugal concreta que vive la gente eso no interesa. Se trata de que como pareja se hable claro y sencillo tocando los pormenores de la realidad y que la consciencia del crecimiento como pareja se convierta en un testimonio de la voluntad de Dios que se hace visible en la vida cotidiana.

En este sentido que importante es, primero, escuchar mucho antes de hablar. Entonces antes de que la Iglesia, o sus ministros, o las parejas de esposos puedan decir una palabra significativa, hay que escuchar mucho a la gente y enterarnos de cuáles son sus preguntas, sus problemas, dificultades y heridas. Y luego de escuchar mucho, a la sazón podemos decir una palabra que tenga sentido”

La escucha conyugal ayuda de sobremanera al discernimiento. Como familias ignacianas tenemos que caer en la cuenta que el discernimiento no es un proceso interminable de reflexión. Existen parejas de esposos que se mueven en esta lógica: «estoy en discernimiento continuo y nunca deciden nada.» Es decir, siguen en lo mismo tratando de maquillar su real situación o justificando lo injustificable y no dándose cuenta que son los hijos los que muchas veces pagan las consecuencias de esos “maquillajes familiares”. 

Por tanto, la escucha conyugal nos lleva a un discernimiento que implica ordenar lo que no ayuda a la pareja a crecer. Significa tomar una elección, decidir.

Otra ventana que ayuda a crecer desde la escucha conyugal lleva a la pareja a estar a la escucha de la voz de Dios. Por ejemplo, en lo que está pasando en mi familia, en el mundo. Y eso en mi reflexión lo pongo en contacto con los valores del Evangelio. ¿Cómo es el modo evangélico de actuar en esta situación? Y tomo una decisión. Eso es discernimiento.

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