FORMACIÓN

La Consolación Espiritual

Seminario de Discernimiento en el Centro Loyola - Arequipa

La Consolación espiritual      [1]

Las reglas de discernimiento no pretenden dar explicaciones causales de orden psicológico, sino señalar “hacia dónde”  nos empujan las mociones.

San Ignacio supone que hay tres pensamientos EE[32]  dos que nos proponen el bien y el mal y uno que responde.

Es importante reconocer la alegría y la tristeza que son provocados por el buen y el mal espíritu, esto supone examinar la orientación fundamental o camino de nuestra vida: si es de pecado o se servicio a Dios.

En el camino del bien el buen espíritu el buen espíritu nos anima a sus consolaciones para “que en el bien obrar proceda adelante” EE[315] y e malo nos entristece para sacarnos de donde estamos, provocando desolaciones.

La Consolación: En la Consolación la persona experimenta en su ser más profundo:  claridad, alegría , paz. Las personas se dan cuenta de que soy transparente.  El sujeto experimenta tener una mirada limpia donde es capaz de  ver a Dios en las diferentes situaciones de la vida y personas.

Existe una valoración positiva del espacio trascendente donde voy creciendo en fe, esperanza y caridad. Tengo una experiencia de plenitud. Se nota que paso del “yo” a la “gratuidad”, se produce un éxodo paso del yo al tú (el amor al tú). Experimento lágrimas salvíficas. Me doy cuenta que no podemos consolar espiritualmente, sólo Dios consuela.  En consolación de dinamizan todos los procesos.

a) Las tres formas de Consolación: El «Lenguaje» de Dios en el Interior de la Persona Creyente (EE 316)

En la consolación hay tres (3) niveles:

  • El 1er nivel consiste en la experiencia densa de la fe. Sugiere algo repentino y fuerte. Tiene como consecuencia el estallido de amor, en el que la persona siente que no puede amar fuera de ese amor originante que provoca Dios.
  • El 2do nivel consiste en las lágrimas. Emoción provocada por motivos referidos a la Pasión de Cristo, o por otras cosas expresamente ordenadas al servicio y alabanza de Dios.
  • La 3er nivel consiste en todo aumento de las tres virtudes teologales: esperanza, fe o caridad, y en forma general, en el aumento de la alegría interna.
  • b) La consolación es una «moción»

La palabra «moción» indica siempre un impulso hacia algo. La consolación intenta de forma más o menos directa conducir a la persona al ámbito de la actuación, además de ser quietud y reposo. La moción es movimiento y transformación.

La consolación no se agota en la quietud del gozo definitivo, al que ciertamente apunta ella, sino que impulsa también a descender del Tabor a la kénosis. Es una experiencia en la que todo se percibe a Dios en todo y a la vez, se percibe que todo existe en Él. La consolación tiene dos elementos constitutivos: el gozo interno y el movimiento hacia la realidad.

Estructura trinitaria de la consolación en EE 316.

Las tres descripciones de la consolación mencionadas guardan estrecha relación con la Trinidad. La estructuración apunta a que la consolación es siempre trinitaria, tanto en su origen como en el término final hacia el que ella, mediata o inmediatamente, con causa o sin ella, siempre impulsa.

  • La consolación va vinculada a Dios Padre Creador por el fuerte impacto afectivo que implica la vivencia del artífice de la Creación. Dios y la criatura se abrazan en un mismo amor. Dios se autoentrega a en la creación, y eso consuela, hasta provocar la propia auto-entrega a Él.
  • La consolación está referida a la obra salvífica de Jesús. La motivación o «causa» está ejemplificada preferentemente en el dolor de la pasión de Cristo, la cual siempre remite a la pasión del mundo, e implica una vuelta hacia la vida, pero desde la vivencia crística que surge de la configuración con la humanidad del Hijo.
  • La consolación está referida al Espíritu Santo, quien aumenta y facilita las tres virtudes teologales. Es el que gime en la persona con el deseo de las «cosas celestiales». Es el Espíritu Santo quien atrae hacia ellas, llenando de una inefable alegría. Espíritu Santo es el que «aquieta y pacifica en el Criador y Señor». Esta es su obra.

Pedagogía de la consolación.

Se necesita de la consolación para casi todo en la vida cristiana. Sobre todo para la toma de decisiones, aunque sean pequeñas y ordinarias. La persona se criba en el esfuerzo, pero la consolación es la que da el impulso y la motivación para la andadura del camino.

La consolación permite a la persona la percepción de la intima unión, y al mismo tiempo, la clara distinción, que existen entre la actividad divina y la humana en los procesos espirituales. Y desde esta lucidez, es desde donde se puede aprender a colaborar con Dios, desarrollando una verdadera espiritualidad de instrumento en sus manos, sabiéndose metidos en acciones que superan por completo, y por tanto, evitando todo peligro de vanagloria y soberbia. Nada une tanto a Dios como colaborar con Él en su acción y al mismo tiempo nada requiere mayor humildad.

Fuente: Material trabajado en el Curso de Acompañamiento en los Teques – Venezuela: Junio-Julio 2018.  Coordinador: P. Gustavo Albarrán S.J.

[1] CORELLA Jesús, “La Consolación en los Ejercicios de San Ignacio” en Manresa, Vol. 71, 1999, Págs. 319-337.

Tags
Ver mas+

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *