Comentarios al evangelio del domingo

La Ascensión del Señor

Comentario al Evangelio por el P. Fernando Jimenez F. S:J:

Domingo 2 de junio, La Ascensión del Señor. /Comentario del P. Fernando Jimenez F. SJ. /

Lecturas: Hechos 1,1-11.  Efesios 1,17-23  y Lucas 24,46-53

Cristo al morir se une inmediatamente al Padre. Llamamos “ascensión del Señor” a su última aparición, tal como nos la cuenta Lucas en el evangelio de hoy. Durante unos cuarenta días Jesús resucitado se hace presente algunas veces a sus apóstoles para fortalecer su fe. Pero llega un momento en que esa presencia se acaba y comienza una nueva forma de estar con nosotros. Hoy encontramos a Jesús resucitado por cuatro grandes caminos: en los sacramentos, en los demás, en su Palabra y en la oración. Estos cuatro caminos son igualmente importantes. No podemos decir que uno lo sea más que el otro. Y un verdadero seguidor de Jesús deberá transitar por los cuatro. Animados con esta presencia nos lanzamos a ser continuadores de su misión.

La Ascensión es la fiesta de la madurez cristiana porque Jesús nos encarga que sigamos su obra. Y confía de nosotros. Cuando los apóstoles se quedan  embobados mirando al cielo, el ángel les dice que vayan a Jerusalén. Allí les espera la misión que Jesús les ha encomendado: ir por todo el mundo siendo testigos de que Dios en Jesús se nos ha acercado de una manera increíble y nos ofrece la salvación a todos. Lucas en la primera lectura nos presenta una comida de Jesús Resucitado con los apóstoles. Ellos preguntan por la realización del Reino:“¿Señor es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?” Jesús les plantea el reto de ser sus testigos, y para que puedan hacerlo les anuncia la ayuda del Espíritu que les va a enviar.  Lo esencial es ser testigo de lo que ha ocurrido a partir de la Resurrección. ¿En dónde?, ¿Cómo?. No hay limitación de espacio y tiempo. Estamos llamados a ser sus testigos  en toda circunstancia, en todos los ambientes. Es fundamental la condición de testigo del amor de Jesús en todas las relaciones humanas que se puedan entablar No se trata de hablar de lo que oí, de lo que me han contado, sino de lo que he experimentado. Jesús resucitado ha hecho posible algo absolutamente nuevo que se va descubriendo poco a poco y que tiene sus consecuencias en todos los ambientes en que el cristiano se desenvuelve. Esa novedad  que nos ha traído Jesús es la posibilidad de hacernos plenamente humanos por el amor. 

Y aquí nos encontramos con otro punto muy importante al reflexionar sobre la Ascensión: Jesús va a Dios como hombre. Bajo a nosotros como Dios y  regresa al Padre llevando la plenitud de lo humano. Por eso nosotros para alcanzar a Dios tenemos que ser verdadera y profundamente humanos. La inhumanidad, la falta grave de amor, nunca puede ser camino para encontrar a Dios. Hoy en el seno de la Santísima Trinidad hay un hombre, resucitado y en estado glorioso, pero verdaderamente humano. Pablo en la segunda lectura nos dice que Dios Padre le ha dado todo el poder y la gloria y lo ha hecho cabeza de la Iglesia. Pero recordemos que el poder de Jesús nunca es el de la fuerza o la opresión, sino el del amor. Nosotros somos su cuerpo y tenemos como tarea

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