DISCERNIMIENTOFORMACIÓN

La Acción de Gracias en el Discernimiento

Seminario "Ir detrás del Espíritu" Centro Loyola Arequipa

GRACIAS POR EL TECHO, EL PAN Y LA PALABRA

La acción de gracias es reconocer un don y no agradecer una posesión.

El dar gracias por la vida es dar gracias por el techo, el pan y la palabra.  En nuestro vivir cotidiano tenemos un techo que nos acoge, un hogar en donde nos identificamos como hijos de un pueblo con sus raíces e identidad, somos de un lugar y de una gente.  Si no damos gracias por el techo, cuando nos falte no sabremos vivir a la intemperie y entonces lo exigiremos.  La acción de gracias es reconocer un don y no agradecer una posesión.

Pedimos que se haga justicia, defendemos los derechos del otro; sin embargo, ¿ qué pasa cuando es a mí a quien se le pide que haga algún tipo de renuncia por ser un acto de justicia?

¿Cómo dar gracias por el techo cuando muchas, demasiadas, criaturas del Padre viven sin techo?  Si no damos gracias nos hacemos especialistas en defender el derecho del otro a tener techo pero el nuestro que no nos falte.  Nos podemos convertir en especialistas para defender los derechos del otro pero desde nuestras posesiones inamovibles.  Esta es una de las contradicciones del primer mundo: deseamos los derechos de todos pero lo nuestro: bienes, posesiones, estilos de vida que sigan y que no se toquen.

Cuando nos olvidamos que en la vida todo es don

Dar gracias por el pan y la palabra supone el dar gracias por el sustento cotidiano, por el pan material y el pan de la cultura.  Cuando perdemos esta dimensión de gratuidad en nuestros «panes» y «palabras» de cada día nos pasa como con el techo: lo exigimos.  Al perder esta dimensión podemos caer en dinámicas de engreimiento y orgullo sutil.  Cuando olvidamos que los propios bienes culturales como el saber, la capacidad de orientamos en la realidad, la capacidad de analizar lo que acontece, etc., son dones, los podemos convertir en una arma arrojadiza contra los no capaces, los no «cultos», los faltos de destrezas sociales. 

¿Qué pasa cuando en la vida cotidiana se deja de vivir lo que se tiene y se sabe como don?

.En los ámbitos de marginación en los que la realidad no se vive ni se procesa desde nuestros códigos culturales cuantos desprecios sutiles se pueden dar abochornando con nuestras «sabidurías».  No estaría mal recordar que lo más importante que nos ha pasado en la adquisición de saberes es aprender a leer y a escribir.  Hay que andarse con cuidado cuando se deja de vivir lo que se tiene y se sabe como don.

El Discernimiento nos lleva a ser agradecidos por tantos dones recibidos

Este dar gracias por el «maná» de cada día nos impide acumular para el día siguiente.  A los que acumularon en el desierto se les agusanó.  Vivir lo cotidiano como nuevo es clave para discernir.  No podemos determinar por donde nos guiará el Espíritu.

 DAR GRACIAS POR EL ENCUENTRO CON JESÚS 

Desde la experiencia de encuentro con el Señor Jesús siempre abrirá espacios para ser agradecidos

Dar gracias por los beneficios de la redención supone dar gracias cada día por habermos encontrado con Jesús de Nazaret y su Buena Noticia.  Quien vive el encuentro con Jesús como un proceso de encuentros y situaciones que te han sido dadas, siempre hay motivos para la acción de gracias, para recordar personas, lugares, situaciones que han hecho posible el encuentro con la Buena Noticia sobre nuestra vida.

¿Quiénes me mostraron a Jesús y me invitaron a escucharlo y a seguirlo?

Se cae entonces en la cuenta que el encuentro con Jesús viene preparado desde muy lejos, desde mucho tiempo atrás, nos encontramos con él porque otros se han encontrado mucho antes.  Incluso en los momentos que se cree que el encuentro con el Señor ha sido «directo» con Jesús.  Si se puede pronunciar su nombre al calificar la experiencia de encuentro como encuentro con Jesús es porque muchos otros han pronunciado su nombre.

Ser agradecidos porque el encuentro íntimo con el Señor nos lleva a purificar las imágenes de Dios que nos quitan la identidad que no nos lleva a reconocernos criaturas entre las criaturas

Dar gracias por los beneficios de «redención».  Este encuentro con Jesús es «redentor» porque hemos experimentando y seguimos experimentando que es Buena Noticia.  Nos «redime» de las falsas imágenes de Dios y nos «redime» de las falsas imágenes de qué es ser hombre y mujer.

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