Habla Señor que tu siervo escucha!

Homilía del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B) Mc 10, 35-45

El buen uso del poder - al servicio de los demás

Homilía del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B) Mc 10, 35-45

Haga clic en esta línea si desea  ver con detalle los comentarios del P. Gustavo Albarrán S.J; P. Carlos Cardó SJ. ; P. Pagola y del P. Fernando  Jiménez S.J . 

Homilía del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B) Mc 10, 35-45

CRITERIO: La palabra del Señor nos  lleva a actualizar nuestra fe….. La fe, una fe que transforma

PREGUNTAS:

Mirando mi vida actualmente:

1.- En qué está mi vida hoy: ¿qué experiencias tengo de servicio a los demás?  ¿El servicio me hace mejor persona?  ¿Tengo referentes actuales en el buen uso del poder?

2.- ¿Cómo estoy utilizando el tema del poder?  ¿Me hace libre y mejor persona?

PETICIÓN: ¿Luego de leer este texto bíblico, Mc 10, 35-45 en qué he crecido y en qué me hace falta crecer? le pido al Señor que me de la gracia de asimilar  la experiencia de servicio a los demás.

De este evangelio se desprenden varios temas. Uno  de ellos es el poder.  En el texto de Mac 10, 35-45 se nos dice que Jesús les explica a sus discípulos lo que le espera al llegar a Jerusalén; sin embargo, sus discípulos, especialmente Santiago y Juan no lo entienden, más bien entre ellos se disputan los primeros puestos en el proyecto de Jesús.  

Jesús al escuchar a Santiago y Juan confirma varias cosas, que estos seguidores de su vida están en otro asunto.  Pero Jesús que conoce la naturaleza y nuestros corazones,  comienza a hablarles sobre el uso del poder, quiere hacerles entender  que el poder para los que siguen a Jesús tendrá otra connotación. 

El poder está hecho para el sacrificio, la entrega y el servicio a los demás.  No olvidemos que «para servir hay que entregarse sin miedos, con esperanza y cargados de sano humor» Esta vivencia tiene que hacerse verdad, sobre todo en la Iglesia. Y eso pasa «cuando comenzamos a escuchar la tenue música de los pobres, un sonido suave e imperceptible para este mundo de estímulos y ajetreos. «

Por tanto, nuestro servicio en la Iglesia será un servicio que ayuda a los de dentro y a los de fuera. Esa es la manera de ejercer el Poder en el mundo de hoy.  Implica  poner los  medios necesarios  para el servicio a todas las personas, dentro y fuera de la Iglesia.

 

Eso hizo Jesús, uso su poder para curar, sanar, perdonar, para devolver la dignidad a las personas; uso su poder para apartar el mal espíritu que engaña y asesina.  El poder que está en el proyecto de Jesús nos coloca delante de la Cruz. No es una cruz que acompaña estéticamente nuestros ambientes y capillas …es una Cruz que hay que cargarla…y cómo se hace? 

Pues, se hace acompañando a los pobres que hoy luchan por algo digno…. En medio de tanta modernidad cuanta gente existe que está esperando un justo reconocimiento.  Seguir a Jesús, en el mundo de hoy implica saber acompañar también al abusado que carga también miedos inmerecidos y espera una palabra pidiendo perdón y justicia.  Seguir a Jesús significa saber caminar con el que nos pide espacio para vivir porque su vida en su propia casa es ya insostenible. Son los migrantes que peregrinan en medio de injusticias. Es acompañar al que por decir la verdad es tarde o temprano apartado del camino porque no conviene al sistema y le cuesta ser aliado del poder que margina y maquilla la injusticia de manera descarada.  

El servicio que nos pide Jesús  implica vivir y hacerse cargo de los propios dolores y límites, no huir de ellos.  Es a veces fracasar por el Reino, pero un fracaso que transforma en vida a otros.

El proyecto lleva el buen uso del poder para el servicio y la entrega de la propia vida si es posible.  Jesús fue tentado a elegir otra cosa, fue tentado a estar y pactar con las esferas de poder; sin embargo, optó mantenerse alejado de los poderosos, que defraudaron la confianza de la gente, que oprimían a los débiles y que traficaban incluso son la religión. Jesús no pacto con un poder que genera violencia para instaurar el Reino de Dios; al contrario, hoy Jesús nos exhorta más bien a buscar la verdadera grandeza que se obtiene en el servicio por eso nos dice: el que quiera ser el primero, ha de ser el último y el servidor de los demás.

 ¿Cómo finaliza esta enseñanza de Jesús? Jesús dice:  El Hijo del Hombre no ha venido para que lo sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. Esta frase puede llevarnos a reflexionar sobre quiénes somos y cuáles son las motivaciones reales que orientan nuestras vidas. Cabe la pregunta: ¿El servicio no sólo a los nuestros sino a los demás forma parte de nuestras preocupaciones? Sólo en esta perspectiva encuentra la persona humana la verdad de su ser y la verdad de Dios, tal como Jesús nos la ha revelado. Sólo así la persona se relaciona con Dios por medio de la fe verdadera que se demuestra amando y sirviendo a los demás.  Vamos a pedirle al Señor para que toda nuestra humanidad, que todo nuestro ser pueda asimilar lo que significa estar al servicio de los demás en este tiempo que nos toca vivir.

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