Curso Taller de Acompañamiento en Ejercicios Espirituales

Fin de la segunda semana de curso: principio y fundamento y primera semana de EE

El Amor de Dios nos lleva a la Misericordia, se abre el corazón...

Seguimos profundizando en nuestro XV curso internacional de acompañamiento en los Teques – Venezuela. Hemos culminado nuestra segunda semana de profundización.  Esta  segunda semana nuestra atención ha estado focalizada en el Principio y Fundamento y en la primera semana.  Ha sido una semana provechosa porque hemos profundizado en la manera de proponer el Principio y Fundamento, el pecado social y el personal.  Trabajamos  la manera y la forma de acompañar a los ejercitantes que están en esta etapa del proceso de Ejercicios.

Nos acompañó para esta segunda semana el P.Carlos Canillas S.J. de la Provincia del Paraguay a quien quedamos más que agradecidos. Supimos aprovechar su metodología cercana y juiciosa, intercambió información muy valiosa referente al tema de esta segundas semana de curso. Generó  diálogo y reflexión. 

Finalmente a lo largo de esta semana hemos tenido la visita del P. Provincial de Venezuela Rafael Garrido S.J. Tuvimos la Eucaristía y nos habló de lo que significa estar a la otra orilla con Jesús. Oramos por este país de Venezuela que nos acoge esta vez. Todos quedamos sinceramente tocados en el alma y agradecidos por esta oportunidad que Dios nos da a cada uno de nosotros al participar de este XV taller Internacional de acompañamiento en Ejercicios Espirituales en los Teques Venezuela.

Refiriendome al taller que culminamos en  nuestra segunda semana nos dimos cuenta de un criterio base que permite al ejercitante  a ver ese pecado que existe en la realidad del mundo que va generando deshumanización, y nos va distanciando del Amor de Dios creador visto en el Principio y fundamento; luego,  viendo este mundo roto nos vamos dando cuenta que esa realidad ambigua y oscura  va sembrando y alimentado el desorden de nuestras operaciones; finalmente es la Cruz del Señor la que nos revela nuestra propio pecado. Estos criterios de discernimiento hay que manejarlos; es decir, tener experiencia de los mismos para saber acompañar al ejercitante. 

Un ejercitante al culminar tiene que sentir la Misericordia del Señor y sentirse invitado a poner de la suya, o sea disponerse para seguir al Señor.  El ejercitante a estas alturas del proceso se va dando cuenta que todo es gracia.   Es decir, como seres humanos podemos sentir vergüenza y confusión por la forma como el ser humano es capaz de hacer tanto daño; sentimos  dolor y confusión porque todo ese pecado pasa por nuestro corazón; de ahí que es una gracia a pedir para que el crucificado nos revele nuestro pecado.  Porque ese pecado del mundo deja pozo en nuestro corazón y a veces no nos damos cuenta. En definitiva, ver y sentir todo esto es pura gracia, no depende de mis criterios racionales.  Ignacio sabe que la primera semana es compleja, de ahí que nos invita a pedir a la Virgen , otro tanto a Jesús y al padre en el Triple Coloquio.

Una de las lecturas propuestas por el P. Carlos Canillas S.J. (de la provincia del Paraguay, facilitador para trabajar el Principio y Fundamento y la  Primera semana) ha sido la de Victor Codina donde se nos dice que “La primera semana para Ignacio corresponde a la llamada vía purgativa, es base indispensable para las restantes semanas, de modo que incluso el que ha hecho los EE debe volver a hacerla según los Directorios (MEx II 640-641; también el jesuita MEx II, 618-619). Su duración debe variar según los ejercitantes, más breve para los que repiten los EE y progresan en la vida espiritual (MEx II 66-665), más larga para los que no tienen hábito de oración o lo  han abandonado (MEx  II, 610). El texto de los EE deja entender que la Primera semana encuentra su culminación en el sacramento de la reconciliación y comunión (EE 44).

Los Directorios prevén que se proponga con bastante facilidad a muchas personas (MEx 91.108.371) que no serían aptas para el recorrido íntegro de los EE. Entre los que no pueden hacer los EE íntegramente se señalan en las Anotaciones los que tiene poco subjecto, a los que se les pueden ofrecer los elementos básicos de Primera semana para que acaben en una buena confesión. (EE 18). Los Directorios añaden una lista a los que sólo se les debería dar la Primera semana: los que no tienen tiempo para hacerlos todos (MEx 281), los  neoconversos todavía en vía purgativa (id 202), personas demasiado ocupadas por sus negocios (id 220), mujeres casadas que no pueden dejar el hogar (id 109), las monjas (id 130), y los enfermos de los que esperan poco fruto (id 250)[1]. Hoy día, con la práctica de los EE en la vida ordinaria según la Anotación 19 (EE19), muchas de estas dificultades desaparecen y se pueden dar los EE completos.

La 1ª semana, la más difícil, la que ha provocado mayores traumas en muchos ejercitantes en el pasado, la que resulta  complicado presentar al ejercitante moderno de hoy, es sin embargo una pieza clave de los EE y de toda la espiritualidad ignaciana. Pero hay que articularla bien dentro del conjunto de los EE.

No se puede comenzar a meditar el pecado sin antes haber propuesto el Principio y Fundamento, el proyecto de Dios, un designio de amor, de comunicarnos vida en abundancia, su propia vida, de crear una familia de hijos y hermanos, de realizar en el mundo la soberanía de Dios, el Reino de Dios, la koinonía integral entre Dios, la humanidad y el cosmos.

Desde este marco el pecado aparece como ruptura de comunión y por tanto muerte. Pero Dios no se resigna a que su plan fracase y lo restaura desde dentro, entrando en nuestra historia no sólo para llevar a término la creación, sino para  salvarnos de la muerte. Así se manifiesta su misericordia que aparece en el mismo momento álgido del pecado del mundo: la cruz.

La Primera semana nos debe llevar a tomar conciencia del pecado del mundo y de nuestros pecados, de los que hemos sido liberados por la misericordia del Señor Crucificado y nos impulsa a comprometernos a quitar el pecado de nuestro  mundo. El “Señor ten piedad” conduce al “Gracias Señor” y al “Señor ¿qué quieres que haga?”

Sin esta experiencia de agradecimiento por haber sido perdonados y salvados en Cristo y de querer colaborarle en su proyecto, no se comprende la dinámica del Reino, ni el deseo de conocer, amar y seguir a Cristo, ni el por qué  buscar nuestra vocación concreta en este seguimiento (la elección), para que en toda nuestra vida podamos amar y servir.

Frente al idealismo moderno optimista sobre el progreso continuo de la historia y sobre nuestra inocencia ante lo que sucede, y frente al pesimismo del mal del mundo de los profetas de calamidades, Ignacio opta por una postura ni ingenua ni catastrófica, sino de realismo (el mal existe, el pecado lleva a la muerte y a la cruz de Jesús), de esperanza (Dios es misericordioso, no nos abandona, nos perdona y salva, Cristo resucita) y de compromiso  con la historia: estamos llamados a  colaborar al proyecto de Dios, el Reino de Dios: Dios cuenta con nosotros.

A este proceso de cambio personal se orientan los Ejercicios, que se llaman espirituales porque a través de ellos y en ellos Dios nos comunica  su Espíritu. Gracias a su ayuda  podemos realizar el proyecto de Dios esbozado en el Principio y Fundamento. El “magis” no es fruto del voluntarismo, sino de la acción del Espíritu.”  Texto de Victor Codina 

Bueno, ahora nos disponemos para comenzar desde el 9 de Julio l a tercera semana de profundización. Ya ha llegado nuestro tercer facilitador el P. Arturo Moscoso S.J. de la provincia de Bolivia. Con él trataremos la Segunda Semana de los Ejercicios Espirituales.

Un gran abrazo

Quique S.J.

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