Curso Taller de Acompañamiento en Ejercicios Espirituales

Fin del Curso taller de acompañamiento en Ejercicios Espirituales

Acompañantes en Ejercicios, no directores

Qué bueno haber realizado el Curso Internacional de Acompañantes de EE 2018

Los Teques – Venezuela 26 de Julio del 2018.

Hemos llegado al final de nuestro XV curso internacional para acompañantes en Ejercicios Espirituales en los Teques – Venezuela.  Lo primero que nos brota del alma es el número [ 234 ] de la Contemplación para alcanzar amor. “Toma Señor y recibe…. Que vuestro amor y gracia nos baste.”  Esta oración de Ignacio se ha hecho verdad a lo largo de estas semanas en la casa de Retiro Quebrada de la Virgen en los Teques Venezuela.

Nos marchamos sintiendo y gustando del  “Tomad, Señor y recibid” que es la actitud compartida entre el que acompaña en Ejercicios y el ejercitante. Es el signo claro donde el acompañante tiene que aprender a dejar que el Creador actúe en su Creatura para que, desde la experiencia vivida, pueda también sentirse dispuesto a decir “Tomad Señor y recibíd… que vuestro amor y gracia nos baste.”  Por lo tanto terminamos con la consciencia de que lo que se trata es ser de verdad acompañantes de ejercicios espirituales, no directores.

 

Han sido cinco semanas donde gracias a los facilitadores del curso hemos puesto en juego nuestra libertad, memoria, entendimiento y toda nuestra voluntad. Esto ha sido posible con la gracia de Dios que nos ha permitido disponernos para empezar este curso que nos acogió desde el 25 de junio pasado hasta hoy 27 de julio. Nuestro Agradecimiento a los Padres: Gabriel Robledo SJ, de la Provincia de Chile; Carlos Canillas SJ, de la Provincia del Paraguay;  Arturo Moscoso SJ, de la Provincia de Bolivia; Carlos Domínguez SJ, de la Provincia de España y Gustavo Albarrán SJ, de la Provincia de Venezuela. A cada uno de ellos,  gracias por facilitar nuestra profundización en un nuevo acercamiento al Texto de los  Ejercicios Espirituales y en la manera de acompañar mejor a los ejercitantes que se disponen a hacer los ejercicios espirituales.

 

Creemos que, como participantes al curso, hemos vivenciado el ejercicio de los dones personales que hemos aprendido a compartirlos a lo largo de estas cinco semanas porque Dios así lo quiso.  Como muy bien nos dijo el provincial de Venezuela, Rafael Garrido, el día 5 de julio: “no nos podemos quedar. Este curso es para la Provincia de Venezuela una bendición.  Lo que para otros no era posible ha sido posible porque creemos que es fundamental seguir apostando por estas dinámicas que generan vida desde lo más adentro”.

Estas palabras del provincial nos llevan a dar las gracias a esta querida Provincia por pensar en nosotros. Para vivir este curso, como nos dice el Evangelio, “nos hemos movido a la otra orilla de diversas partes de Venezuela, de Centro América, de América del Sur y del África y ahora volvemos agradecidos a nuestras orillas, al lado de nuestra gente para llevar lo aprendido aquí en los Teques.

Nos vamos agradecidos y alegres por la manera cómo esta Provincia Jesuita ha puesto todos los medios para que se haga posible este curso taller. Sabemos que había mucha incertidumbre debido a la situación de Venezuela que viene siendo preocupante; sin embargo, todo salió muy bien.

Volvemos a nuestros trabajos apostólicos motivados y con un deseo grande que nos lleve a un mayor servicio y que sea de mucho fruto para los cuerpos apostólicos de donde provenimos.  Nos vamos de los Teques fortalecidos en la fe,  sabiendo que volvemos a realidades buenas y duras, pues vivimos en este mundo y no en otro. En esas realidades estamos llamados a hacer posible lo imposible y así muchas personas puedan vivir la experiencia de Ejercicios Espirituales con la garantía de ser muy bien acompañados en sus respectivos procesos.

Entre las muchas luces que hemos encontrado en este curso ha sido el poder haber entrado en contacto y manejar a fondo el Texto de los EE. Nos hemos sentido motivados a entrar y profundizar,  desde el estudio personal y en grupo.  Nos ha quedado claro que hay que tener cuidado en el uso de este libro, para saber usarlo, adaptarlo y que sea de verdadera utilidad. Pues hay que moverse entre las anotaciones y adiciones y en el recorrido espiritual que proponen las cuatro semanas que presenta Ignacio: ¡Tremendas ayudas que nos recolocan delante del acompañado!

Los facilitadores, además de las explicaciones acuciosas nos han dejado un sugerente material de lectura. Somos conscientes que hace falta invertir más tiempo, pues las personas que son acompañadas en Ejercicios Espirituales necesitan calidad humana, espiritual y metódica para que la experiencia sea una auténtica y sentida puesta en las manos de Dios. No basta tener buena voluntad para ser acompañantes.

Han sido 192 horas académicas profundizando en las anotaciones y adiciones; además de aprender la didáctica de los ejercicios espirituales, trabajando lo que significa la escucha y la conversación, al igual que el fortalecimiento de aquellos apuntes claves sobre el texto de los ejercicios espirituales. Hemos profundizado en la experiencia espiritual de las cuatro semanas de los EE. Fue muy rico el poder situarnos en el marco de la elección de los ejercicios espirituales. Compartimos también el estudio de las reglas de primera y segunda semana, así como las reglas para sentir con la Iglesia. Finalmente en esta profundización nos ayudó entrar en la dinámica de la Psicología y la espiritualidad para poder profundizar en la gracia misma que se nos otorga en los ejercicios espirituales.

Todos estos contenidos nos han puesto en camino para seguir profundizando en nuestra vocación de dar y acompañar ejercicios espirituales, pero además se ha convertido en tarea. Don y tarea que tenemos que seguir profundizando siempre. Mireya Escalante y Milan Gonzales, participantes al curso nos compartían lo siguiente:

Mireya, Venezuela: “Soy una laica que ha hecho Ejercicios en la Vida Corriente y he acompañado a otros a hacerlos, y, si bien es cierto que tenía una experiencia, este curso me ha ayudado a poner “modo y orden” en los Ejercicios. Me ha introducido en la lógica ignaciana, empezando por conocer a Ignacio como persona y cómo pudo poner a nuestra disposición su propia experiencia para encontrar la Voluntad de Dios, que es la gran pregunta que alguna vez uno se hace en la vida y este es, indiscutiblemente, un camino muy interesante para encontrar respuestas. Me enseñó a manejar ese manual de instrucciones que es el libro de Ignacio para poder ayudar a otros a descubrir esas respuestas importantes de la vida. Es un reto para mí, poder servir de instrumento para que otros puedan servirse de esa experiencia”.

Milan, Perú: “Mi experiencia en este curso taller es muy gratificante. El aprendizaje, la profundización y la puesta en común son tres dimensiones donde los Ejercicios Espirituales y el acompañamiento espiritual toman un valor y una importancia capital para crecer y madurar en la fe, en el seguimiento a Cristo y en compromisos concretos para vivir la Buena Noticia que se relaciona con la vida cristiana y con la sociedad. Especialmente ahora que nuestros países latinoamericanos pasan por diversas crisis en torno a la violencia, la corrupción, la pobreza y otras injusticias. Siento que estamos en un proceso donde confiamos plenamente en Dios Padre y a la vez nos disponemos para compartir lo aprendido con mucha responsabilidad. Esta responsabilidad y ahora tarea es un regalo, por ello la gratitud y la confianza con Dios y con quienes confiaron en mi persona. Como dijo Gustavo Cerati en un concierto: ¡Gracias totales!

Otra luz importante es la de ser agradecidos con todas las personas que dentro de los Teques ha contribuido para el éxito de nuestra experiencia formativa. Nos vamos agradecidos por la manera como nos han tratado a lo largo de este tiempo. Valoramos la coordinación del P. Gustavo Albarrán S.J. y a todo el personal de apoyo que labora en pleno dedicado a que no nos faltase nada durante el curso.

Realmente cómo no ser agradecidos a este querido país de Venezuela que nos acogió en medio de una situación muy difícil. Nos han dado hasta de lo que no han podido y, de esto, damos fe los que hemos participando del curso. Podemos decir que Dios nos ha cuidado y nos ha alimentado en todo este tiempo.

No podemos dejar pasar por alto otra vivencia que hemos tenido cada día con nuestros hermanos venezolanos. En cada sobremesa nos han compartido lo que significa ser Venezolano en estos tiempos.

En cada palabra, en cada tono de voz se nos ha dibujado una situación que no sólo nos habla del daño antropológico que ya se comienza a sentir sino que está  acompañada de esa desolación ambiental que va desfigurando hasta la misma fragilidad de miles de personas de este país. Sospechamos que este ambiente desolador sigue su curso y a su paso va generando dramas depresivos que merecen otra atención.

En medio de esta realidad sabemos que no podemos perder la esperanza y el mismo hecho de participar en este curso ya se convierte en un intento de respuesta que agradecemos a nuestros compañeros jesuitas y laicos venezolanos. Es bueno fortalecerse también desde la compañía y desde la comunión de ánimos que nos moviliza a mudarnos contra la propia desolación. Por eso este curso ha sido muy esperanzador porque se han abierto ventanas para que entre la luz del Señor y así  nos animemos a pedirle que nos mantenga siempre bajo su bandera.

A lo largo de todas estas semanas hemos comenzado el día orando juntos. Agradecemos a cada grupo por su tiempo, su disponibilidad y creatividad para motivarnos a orar cada mañana. De  igual manera la preparación de la Eucaristía al caer la tarde.

Las eucaristías que hemos compartido nos han fortalecido y como nos decía el P. Domínguez S.J. “Le pedimos al Señor que nos enseñe ese modo suyo de proceder que no es desde la confrontación, que no es de la venganza, sino que es desde el seguir trabajando dando vida desde la esperanza de que eso acabará dando sus frutos”.  Estas palabras nos han animado al terminar el curso sobre la denuncia profética de Miqueas y el modo de proceder de Jesús, el Señor, tan diferente.”

Nos  hacía ver que  “la denuncia profética de Miqueas se da en situaciones como la que viven muchos colectivos humanos, donde hay personas que piensan y profundizan la injusticia. Traman el mal por la noche, codician los campos y los roban; codician las casas y las usurpan. Hay situaciones donde se van violando los derechos que terminan arruinando, sobre todo, a los más pobres y los despojan de su herencia. Sin embargo, frente a esta situación insostenible está también la luz de la vida que nos presenta Jesucristo de un modo claro, directo y comprometedor.

Jesús es víctima de la confabulación de los fariseos que ya han pensado darle muerte.  Jesús ante eso se fue de allí. Jesús en la vida no quería morir. Cuando llegó el momento en que tuvo que enfrentar la muerte, lo hace con toda su angustia, pero sobre soto con total dignidad, libertad y generosidad. Pero jamás Él entró en un cuerpo a cuerpo con los fariseos, tampoco se enredó en sus enredos, como muchas veces nos puede ocurrir a nosotros. Lo que sí hizo fue luchar sin miedo contra el mal, la maldad y la injusticia que surgía de su modo perverso de obrar. Jesús es la esperanza de las naciones y así calladamente y a través de los hombres y las mujeres que han entendido y asumido su mensaje, irá creciendo poquito a poco esa luz que es fuente de esperanza para todas nuestras naciones. Vamos a pedirle al Señor que no enseñe ese modo suyo de proceder.

Nos marchamos con las palabras de Lilia Rodríguez, venezolana y participante del curso:

“Le queremos dar gracias a Dios por este momento compartido, por esta hermosa experiencia que hemos tenido y que nos ilumine para que todo este aprendizaje a partir del momento que regresemos a nuestros hogares, a nuestros trabajos y apostolados sea siempre el norte de nuestra actuación”. (Oración de bendición al final del curso a cargo de Lila Rodriguez)

                                                                                                         P.Quique Castro SJ.

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