Ceop Ilo

Eucaristía de Acción de Gracias en Ilo por el P. Francisco Chamberlain S.J.

El Amor se debe poner más en las obras que en las palabras EE: 231

EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS  EN MEMORIA DE FRANCISCO CHAMBERLAIN

El 29 de Mayo nos hemos reunido en el Puerto de Ilo todos los colaboradores de las obras de la Compañía de Jesús en esta ciudad.   Comenzamos nuestra Eucaristía a las  18:00  en la capilla de la Parroquia   San José Obrero de Alto Ilo  y le dimos gracias a Dios por la vida  y el trabajo apostólico de nuestro compañero jesuita Francisco Chamberlain,  cumplía un mes de su partida al encuentro con el Padre bueno.  Fue una experiencia muy honda y vivida en la fe.

Agradecemos por la buena preparación de la celebración Eucarística.  La capilla lucía muy bonita y adornada con una sencillez que seguro Francisco apreciaría.  El Banner conmemorativo a su vida y misión en Ilo  estaba bien puesto y al alcance de todos.  Los asistentes lo supieron apreciar.

El coro nos ayudó a vivir de manera entrañable  esta acción de gracias. Fue muy emocionante el momento de las ofrendas.  Aparecieron muchos detalles que tenían relación con la vida de nuestro querido Francisco.  Y creo que nos ayudó a todos cuando las dos directoras, Julia Fernandez , directora del colegio de Fe y Alegría de Ilo y Anselma Flores, directora del Ceop, se estrenaron como ministros de la Eucaristía.  El gesto de dar la comunión significó el sentido de la misión de un colaborador en las obras de la Compañía, el servicio y la entrega con una fe que transforma, como lo hizo Jesús y como lo hicieron tantos otros colaboradores jesuitas en esta querida tierra de Ilo.

Al final,  fue muy conmovedor escuchar por parte de los asistentes aquellas historias muy resumidas pero entrañables vividas  con Francisco: «tocaba puerta por puerta invitando a la Misa»…      Además, en todo momento se sentía un gran cariño y aprecio por todos nuestros compañeros jesuitas que vivieron en Ilo. Y todo esto se fue dando mientras compartíamos un rico lonche preparado por la comisión organizadora.

Simplemente, muchas gracias a aquellas personas anónimas que conozco que estuvieron detrás preparando todo lo de la Misa. Muchas gracias y que Dios les bendiga. Y nuevamente nuestro agradecimiento a todos los que hicieron posible esta celebración.

Eucaristía celebrada en Ilo el 29 de Mayo del 2018  a las 18:00

Primera Lectura: Jr 18, 1-8  /   Evangelio: Lc 10, 25-37

Al caer la tarde nos hemos reunido en esta casa del Señor para agradecer la vida de nuestro querido Francisco Chamberlain. Hace un mes que partió a la “ciudad santa”.  Seguro que en ese coro de ángeles que lo recibió estaban sus seres queridos, el Che, Roberto Dolan, Jesús Valverde y seguro que también con ellos estaba Lázaro que fue pobre en esta vida.

He querido para el día de hoy rezar con ustedes el texto de Jeremías porque al pensar y orar la vida de Francisco Chamberlain veo al compañero jesuita que nos deja un ejemplo muy inspirador a las generaciones de este tiempo: fue un jesuita cotidiano y por tanto un hombre muy cercano y familiar hacia las personas de su pueblo.

Este arraigo de su vida en el Perú lo fue armando y rearmando dejándose guiar por el Señor, como el Alfarero, que arma y rearma las vasijas sin hacer daño a la dignidad humana. Y esto lo vivió desde su llegada al Perú y por dónde la obediencia al Señor Jesús en Compañía lo llevó.

Desde esa perspectiva supo luchar hasta el final por la vida mostrando cómo Dios crea y recrea a su pueblo.  Hoy recreamos su memoria y percibimos como esta Eucaristía de Acción de gracias nos devuelve y nos conduce al Señor de la Vida que se nos entrega cotidianamente en el altar donde cabemos todos. 

Creo que ese fue Francisco, una persona que se dejó modelar por el alfarero porque el Dios en quien creía lo conducía dejando intacta su libertad de creyente, de jesuita y de ciudadano. Y así entregó su vida para saber parar en el camino y levantar al que estaba caído y supo aliviar la vida de muchas personas. Sinceramente creo que “el Señor lo habrá recibido con el abrazo definitivo que se ha merecido por todos sus trabajos y luchas.”

El tenía una palabra en su boca: “mi hermano”.  No era  una expresión retórica, en ella se revelaba un lenguaje que transmitía a Dios en esa esperanza que lo llevó a no pasar de largo ante el caído sino que supo ejercer la actitud del Samaratino que hemos escuchado en la lectura del Evangelio. No se distrajo en el camino como el Leví ni como el sacerdote que vieron al que estaba caído y pasaron de largo.

Hoy en la mesa del Señor no sólo agradecemos sino reconocemos que la vida de Francisco Chamberlain fue como la del Samaritano. Un hombre muy él mismo, con una personalidad firme que supo andar por los caminos por donde el Señor lo condujo sin distraerse, ni tampoco, como decía más arriba, se pasó de largo como lo hizo el leví  y el sacerdote que vieron al caído pero como tenían  sus agendas tan llenas no les dio el tiempo para aliviar la vida de los que caían en el camino, que eran muchos y que sufrían las inclemencias propias del sistema que “pare” marginados y desenfoca la vida y lleva a sufrimientos inútiles sin sentido. No! .

Hoy le damos gracias al creador por este hombre, por esta persona que supo entregarlo todo y vivir ese proyecto único e irrepetible que Dios quiso para él desde toda la eternidad: “Antes de formarte en el vientre de tu madre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré Jr 1,5.  Y Francisco vivió, con la gracia de Dios, tal cual y todos los que estamos esta tarde damos fe que en Francisco vimos y sentimos a un hombre llamado por Dios para estos tiempos.

Su modo de proceder, aliviando la vida de gente no sólo nos acercó a Francisco sino que nos acercó al Señor Jesús. Hizo sentir a su pueblo: “Compañía  de Jesús”.   Su vida fue una presentación permanente del Señor. Y eso reconocemos esta tarde y celebramos. Celebramos la vida de Francisco que ha pasado por una larga tercera semana. Como él lo supo hacer, acompañó la pasión de las gentes cuando tubo que hacerlo y supo entender y vivir desde esa pascua permanente y llena de resurrección porque fue un hombre de Dios.

Francisco como el Samaritano supo reconocer a su prójimo. Se dio cuenta que su prójimo no éramos solo nosotros sus compañeros jesuitas, sino el otro el diferente, los niños, los ancianos, las mujeres desvalidas….en fin.

Su misión estaba orientada a la promoción popular. Por eso dedicó su tiempo a la fundación del centro de educación popular CENECAPE del que fue director mientras estuvo en Ilo y del que más adelante surgió CEOP, en esto lo acompañó Roberto Dolan.

Por todo lo que he escuchado de Francisco él y el resto de compañeros jesuitas eran un grupo de sacerdotes alegres, de una vida cotidiana con sentido; que no se enclaustraban a vivir de las rentas que da la fama de ser jesuitas sino que supieron actuar con amor, con compasión, con generosidad, con desinterés y sobre todo con misericordia.

Francisco, fue un sacerdote que supo entender y caminar por la senda del Evangelio. Como jesuita asumió con los demás compañeros la responsabilidad de mostrar a sus contemporáneos que la fe y la vida no van separadas y que su compromiso como creyente estaba muy vinculado con el modo de vivir en nuestro país.

Él asumió y acompañó como persona la vida de un pueblo. Su labor pastoral en ella se tradujo en acciones pastorales y sociales para defender los derechos humanos. En esta tierra de Ilo muchos han sido protagonistas de estas marchas en defensa de la vida especialmente de los más vulnerables.

Tuvo un aporte relevante en la reflexión teológica, vinculado al grupo de la Teología de la Liberación liderado por Gustavo Gutiérrez. De 1971 a 1975 fue profesor de Teología en la Pontifica Lima y durante varios años en ISET. En este ámbito intelectual también fue Director del Instituto de Filosofía Social y Política de la UARM y docente de 1996 a 1998. Fue invitado a la Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida como asesor teológico en 2007.

Francisco Chambelain no nos deja  ideas, tampoco un aparato ideológico a seguir.  Nos deja un camino para ir hacia donde el Padre quiere de sus hijos.  Su vida es la vida de un hombre cotidiano que con sus acciones nos dijo que la “práctica del amor solidario es el único camino de la vida.”  Nos dejó un testimonio que hay que revalorar siempre: el prójimo no es un concepto legal. La relación de prójimo se crea desde el arraigo en un Dios que es fuente de vida, desde la cercanía que nos permite reconocernos como hijos he hijas de Dios.

Como jesuita asumió en el corazón de su vida apostólica el binomio fe – justicia y, en su síntesis personal, la política constituía el medio privilegiado para construir una sociedad más humana.  La frase que “la política es una de las formas más elevadas de la caridad” define muy bien su actuar. Era un hombre de fe y oración profunda y fundamentaba su vida en una cercana relación con la Palabra de Dios. El hecho de ser un hombre perseverante y de sus férreas convicciones, nunca le apartó de su amor y cercanía a los pobres.

Finalmente queridos hermanos y hermanas la vida de nuestro querido Francisco nos lleva a decirle a Jesús puesto en la cruz:  “Carne soy y de carne te quiero, caridad que viniste a mi indigencia, que bien sabes hablar mi dialecto! Así sufriente corporal amigo como te entiendo, dulce locura de Misericordia, los dos de carne y hueso.”  Amén.

Quique Castro S.J.

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