Afectividad y Espiritualidad

El problema: tener doble vida

"No se puede estar con Dios ni con el diablo a la vez"

El Papa Francisco nos da unas pautas de realidad que nos pueden ayudar a vivirnos como hijos de Dios y no de cualquier Dios. Nos habla de aquellos cristianos que viven como paganos. Además de una manera sencilla nos advierte de los peligros de caer en la mudaneidad. Una vida así nos aleja de esa experiencia de vivirnos como creaturas; es  decir, termina por alejarnos de Dios y de nuestra vida cristiana.

Nos dice el Papa que  solo Dios nos puede salvar de esta “carcoma”, y alentó a los fieles a pedir a Dios: “Señor, soy pecador, verdaderamente, todos lo somos, pero te pido tu apoyo, dame tu apoyo para que, por una parte, no finja ser cristiano y, por otra, viva como un pagano, como mundano”.   Estas pistas que nos da el Papa la podemos ver en su integridad en Aciprensa que nos informa de las actividades del Papa Francisco.

Estas palabras del Papa nos remite al Fundamento de nuestra existencia humana. Conviene replantearnos la siguiente pregunta  ¿Mi vida tiene un fundamento? ¿Dónde he puesto el sentido de mi existencia?. ¿Qué consecuencias tiene para mi vida vivir o no vivir desde una base, un fundamento? ¿Tiene sentido mi vida, aparentando ser cristiano pero en la práctica vivo como alejado de Dios, es más, reconociendo que el Amor de Dios ya no le dice nada al que vive así?

Creo que cada persona bautizada y que se llama cristiana  tendría que darse cuenta  que nuestra vida cristiana tiene que estar sustentada en lo que le da sentido. Sabemos que un ser humano sin bases, o sea sin fundamento es un ser al aire; sin embargo, como vivimos en este mundo también nos damos cuenta  que las personas pueden poner bases falsas o irreales, inauténticas en un yo a la deriva. Es decir, el ser humano puede vivir en la plenitud del desarrollo en todos los campos de su existencia; sin embargo, el mundo, la realidad en que vive es una verdad herida en lo fundamental.

Una civilización herida, en lo más profundo está enferma, bien por no tener fundamento, bien por ponerlo, conscientemente o no, en bases equivocadas. Sino miremos objetivamente la realidad.  Hay que admitir que realmente hay una parte de nuestra civilización humana que está enferma, sufre de “desfondamiento”.  Entonces una cultura con este diagnóstico ¿sería capaz de ver en todo a Dios y comunicarse amorosamente con él?. Quizás lo único que le queda es vivir como dice el Papa: “dicen que son cristianos, van a Misa, rezan el Rosario, piden misas para sus difuntos en fin.

Finalmente, a la luz de este tema tocado por el Papa Francisco nos ayudaría a reflexionar sobre el Sentido de nuestra existencia. No cabe duda, siempre hay esperanzas por eso es urgente volver al primer al primer amor. Nuestro primer Amor es Dios, él nos amó primero antes que nadie.

Por tanto, el fundamento de nuestra existencia, es decir, mi identidad constitutiva, descansa en un Amor previo y en una llamada de la que procedemos. Es este amor que nos renueva y nos da la posibilidad de vivir con serenidad una vida cristiana coherente y serena sabiendo que Dios  nos ama a todos, que a todos perdona y que nos considera como lo más importante de la existencia.  No nos olvidemos del Amor de Dios para con cada ser humano. Nada más básico: me olvido del Amor de Dios, entonces voy camino a romper la gratuidad, de ahí que desenfoco mi existencia. Y ya no vivimos como amigos, como así nos trata el Señor de la vida: “Señor, amigo de la vida.” Les invito a reflexionar a partir del texto de la Sabiduría. Sab 11, 24-26

 

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