Habla Señor que tu siervo escucha!

Comentario del Evangelio de la semana 30 del tiempo ordinario

P. Fernando Jiménez F. S.J.

Domingo 28 de octubre, 30 del tiempo ordinario.

Festividad del Señor de los Milagros. 

Lecturas: Números 21,4-9. Filipenses 2,4-12 y Juan 3, 11-16.

Este domingo celebramos la festividad del Señor de los Milagros, patrono del Perú. Esta devoción tan arraigada expresa la fe profunda de nuestro pueblo. La procesión que se inició en Lima hace más de 300 años se ha extendido por todo el Perú y por el extranjero. El Señor de los Milagros se ha convertido en el icono de los peruanos que viven fuera de la patria Es su señal  de identidad. En todas las ciudades de diversos países donde hay peruanos se celebra el Señor de los Milagros. El gesto de acompañar la procesión por unas horas, expresa lo que queremos vivir siempre: el seguimiento de Jesús. Es una de las procesiones más multitudinarias de toda la Iglesia Católica. Debemos suponer que la gente participa de ella con mucha fe y buena voluntad. Tal vez a varios de nosotros no nos gusten las procesiones, ni vayamos a ellas – yo el primero – pero tenemos que tener un gran respeto por los que asisten y vivir lo que la procesión significa: el deseo de identificarse con Jesús.

La segunda lectura de hoy expresa en pocas líneas todo el misterio de Cristo. Es uno de los textos más bellos y profundos de San Pablo. Nosotros pedimos que tengamos los mismos sentimientos que tuvimos Cristo Jesús, que son sobre todo amor, solidaridad, misericordia y ternura… .eso es lo que deberíamos vivir todos los días. San Pablo nos presenta a continuación las tres etapas del misterio de Cristo: Cristo como el Hijo, Palabra del Padre que existe eternamente en el seno de la Santísima Trinidad. Luego el Jesús histórico, la Palabra hecha, que caminó por Galilea y llegó hasta la muerte y no una muerte cualquiera sino la muerte en una cruz. Y finalmente el Cristo actual, resucitado, exaltado a la derecha del Padre. La imagen del Señor de los Milagros nos presenta un Cristo en la cruz. Pero el Jesús a quién seguimos es el Resucitado. San Pablo le atribuye el título de Señor, en griego Kyrios, que significa literalmente “Dios”. Es el señor del universo ante el cual toda la creación dobla las rodillas. Pero sabemos que el dominio de Cristo no es imposición, ni poder. Es el amor desarmado que se ofrece y ha sido aceptado o rechazado.

Ser cristiano es seguir a Jesús y eso significa tomarte como modelo, asumir sus grupos, vivir actitudes. Ver la vida y sobre todo a Dios. Vivir “modo Jesús”. Eso es lo que se expresa y se procesa y se evidencia que se puede vivir sin asistir a ella. El Papa Francisco nos invita continuamente a volver a Jesús. Eso es, en síntesis, todo su programa. La Iglesia tiene que volver a Jesús, volver a vivir la frescura original del evangelio, como hizo el otro Francisco, San Francisco a Asís. Dios quiere que todos los que participen en la procesión. Y sigamos rezando mucho por el Perú en estos momentos tan complicados.

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