Habla Señor que tu siervo escucha!

Comentario al Evangelio del domingo: Marcos 8,27-35.

¿Y tú quién dices que soy yo?

Domingo 16 de septiembre, 24 del tiempo ordinario

Si desea ver los comentarios de los padres Cardó SJ;  Fernando Gimenez SJ; Adolfo Franco S.J y el P. Pagola. coloque el cursor en esta línea, al sombrearse haga clic 

Lectura del evangelio para hoy domingo 16 de septiembre del 2018

Marcos 8,27-35.

Primero unas preguntas para calentar el corazón en presencia del Señor y así disponerme a escuchar al Señor.

  • Si seguimos a Jesús; entonces, ¿puedo decir que ya he asumido el proyecto de Jesús.? ¿Cómo está nuestro Amor a Jesús? ¿Qué nos falta por aprender en el seguimiento de Señor Jesús? ¿Sé lo que implica seguir muy de cerca al Señor Jesús? Mirando mi modo de proceder: ¿Quiero seguir a Jesús pero que no vaya por dónde no quiero que vaya? ¿Qué quiero…que sea Él el que me siga en vez de seguirle?
  • Porque lo que está claro es que, sin una cercanía, intimidad y diálogo profundo con Él, no podremos responder
  • Entregar la vida a Jesús supone renunciar a muchas cosas, al egoísmo, a la idolatría del dinero y del placer. Nos tocará sufrir, no nos entenderán, seremos rechazados.
  • Solo si le amamos de verdad seguiremos adelante, experimentaremos que su camino, con todas sus dificultades, es el camino de la VIDA.
  • Si sigo al Señor, me queda claro que primero tengo que renunciar a proyectos o planes que se oponen al reino de Dios. Segundo, ¿soy consciente que llegado el momento si el Señor lo quiere tengo que aceptar los sufrimientos que nos pueden llegar por seguir a Jesús e identificarnos con su causa.?

En segundo lugar, algunas orientaciones que brotan de la lectura de los Padres, Fernando Jimenes  S.J.; Carlos Cardó S.J.  y el P. Pagola.

Hoy los textos que nos propone la liturgia son muy formativos y nos revelan en «primera» lo fundamental para seguir al Señor.  Entonces, el Evangelio de Marcos es para aquellos que sienten que siguen al Señor Jesús o se están planteando seguirle más de cerca como laicos o religiosos. Nadie se atreve a seguir al Señor para ver qué pasa, si me conviene o no.

Te invito a que te hagas presente en el relato del evangelio para hoy domingo si quieres de verdad disponerte a escuchar a Jesús; entonces, me daré cuenta que Jesús me hace muy directamente la pregunta: “¿Quién soy yo para ti?”. «No sólo qué sabes de mí, ni qué haces por mí, sino quién soy yo para ti. Y esto es fundamental porque seguir a Cristo no es asimilar una ideología, ni simplemente saber una doctrina o cumplir una moral, sino tener con Él una relación personal.»

«Los apóstoles ocupan un lugar central porque Jesús se dedica a ellos de modo especial para que entiendan el significado de la cruz. Quiere hacerlos capaces de comprender que el Mesías debe realizar su misión salvadora por medio de un amor entregado hasta la cruz. Y deben comprender asimismo que ser discípulos suyos implica seguirlo en una existencia caracterizada por la entrega de uno mismo.» – (P. Cardó S. J.)

«Seguir a Jesús no es obligatorio. Es una decisión libre de cada uno. Pero hemos de tomar en serio a Jesús. No bastan confesiones fáciles. Si queremos seguirlo en su tarea apasionante de hacer un mundo más humano, digno y dichoso, hemos de estar dispuestos a dos cosas. Primero, renunciar a proyectos o planes que se oponen al reino de Dios. Segundo, aceptar los sufrimientos que nos pueden llegar por seguir a Jesús e identificarnos con su causa.» – (P. Pagola)

 ¿Cómo entender la actitud de Pedro? – «Pedro no comprende. No puede admitir que su Maestro tenga que padecer. El destino del Mesías es el triunfo, no la humillación del fracaso. Además, Pedro no está dispuesto a verse involucrado en un final como el de su Maestro. Por eso, tomándolo aparte, comenzó a increparlo. Pero Jesús lo reprende severamente a la vista de todos: ¡Apártate de mí, Satanás! Ponte detrás, tentador. Están los pensamientos de Dios y los pensamientos de los hombres; y el discípulo preferido aún no ha dado el paso.»

Me tiene que quedar muy claro lo siguiente: «no es que le agrade a Dios ver sufrir a su Hijo (sería blasfemo pensar una cosa así), sino que el mayor amor llega ineludiblemente hasta la identificación con aquellos a quienes ama, hasta cargar con sus dolores, asumir como propia su culpa y morir para que tengan vida. Este amor de Jesús por nosotros, unido a su inquebrantable esperanza en su Padre, es lo que le hará experimentar el triunfo de su vida sobre la muerte, la gloria de la resurrección»

Lo fundamental para seguir al Señor, no le demos vueltas: «Si uno lee el relato haciéndose presente en él (y ésta es la mejor manera de leer la Palabra de Dios), podrá admitir que Jesús me dirige también esa pregunta: “¿Quién soy yo para ti?”. No sólo qué sabes de mí, ni qué haces por mí, sino quién soy yo para ti. Y esto es fundamental porque seguir a Cristo no es asimilar una ideología, ni simplemente saber una doctrina o cumplir una moral, sino tener con Él una relación personal.»

En tercer lugar, cierro mis ojos o me quedo delante del Señor que me hace la pregunta…  ¿y para ti quién soy yo?

P. Quique Castro S.J.

 

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