Círculos de Familias Ignacianas Colegio San José de Arequipa

Círculos de familias ignacianas Colegio San José de Arequipa

Las etapas en la vida de pareja

CÍRCULOS DE FAMILIAS IGNACIANAS  / LA VOCACIÓN MATRIMONIAL/ Etapas de la Vida Familiar

OBJETIVO: Reconocer el momento actual de la pareja y prepararse para el futuro.  

  1. Preámbulo (5´ Uno por pa)

            Encomendamos nuestro encuentro a la Sagrada Familia (+). El momento del compartir se inicia armando el altar de la reunión. Para ello se pide que cada pareja elija una bolsita del altar. Cada bolsita contiene una pieza del nacimiento e irán colocándola en el altar según vayan compartiendo cómo les ha ido en la semana. Para esto tendrán.

  1. Oración sólita.

¿Para qué?

Esta oración preparatoria es un acto fundamental. De la actitud que de ella se deriva depende la oración bien hecha (o de la actividad que se piensa realizar).  A nosotros nos toca comprender esta actitud profunda y reformular su espíritu con nuestras propias palabras y experiencias.

Por ejemplo: Señor, que yo viva para ti y no para mí.  Que todo lo que haga sea sólo para buscar tu servicio y alabanza y no los míos.

Este es el sentido podemos decir:

“Señor que todas nuestras intenciones, acciones y operaciones sean puramente orientadas en servicio y alabanza de nuestro Señor” (Ej 46).

  1. Composición de lugar (5´ máximo) [EE:47]

Contemplemos las Bodas de Caná Jn 2, 1-11 

Contemplar cómo la Sagrada Familia reconoce que ya es tiempo de que Jesús ejerza su libertad en la vida cotidiana.

  1. Petición

Vamos a pedir al Señor que nos de la gracia de saber captar las bondades y los retos de las etapas que se viven en el matrimonio.

5.- PUNTOS

CRITERIOS BÁSICOS QUE LLEVAN A LA PAREJA A DARLE NOMBRE A SU ETAPA MATRIMONIAL

  • MARCO DE FONDO: Valoración del Matrimonio desde el acompañamiento y el discernimiento mutuo y permanente (Pausa diaria)

Las pareja de esposos van captando que su vida que va  transitando  por una serie de etapas. En este sentido las parejas de los círculos ignacianos se irán dando cuenta de lo importante que es el sentirse acompañados desde el discernimiento mutuo. Es la mejor ayuda que la pareja puede encontrar para reconocer su momento actual y más aún redescubrir el valor y la riqueza de su matrimonio, que va transitando por una serie de etapas, desde donde se va desplegando la vivencia del sentido de la familia en un contexto de maduración y educación permanente. Por tanto, la pareja tendría buscar siempre estar bien ubicada y en su contexto.  Una pareja que lleva 40 años de vida matrimonial puede vivir plenamente y asumir lo que le toca vivir. Lo peligroso sería que esta pareja estén cargando situaciones de la etapa de enamoramiento; o por heridas que se ha ido tomando posición generando dolorosas experiencia en la vida matrimonial.

  • RECONOCER EL PRESENTE: Se hace camino al andar sabiendo hoy que lo vivido ha valido la pena.

Los reconocimientos verdaderos nos revelan las luces y las sombras que en toda pareja se han ido revelando. Les ayuda tomar conciencia del camino recorrido hasta el presente. Nunca olvidar que el criterio que no debe de faltar es el hacer memoria que se casaron por amor y con toda libertad. Puede además, brotar el deseo de pedirse perdón para seguir tejiendo lazos de misericordia. Estos gestos reordenan la vida de pareja.  

Mirar el camino recorrido y sentir que se ha crecido rejuvenece la vida de matrimonio y redimensiona el sí que dieron algún día. Hay que destacar que ayuda mucho el valorar cómo aprendieron a acompañarse en las crisis vividas; en las confusiones que hubo en el ejercicio de la afectividad. Todo ello ha ido fortaleciendo la decisión que tomaron en algún momento de sus vidas. 

ASUMIR QUE CADA ETAPA DEL MATRIMONIO ES UN ASUNTO DE A DOS CON SUS LUCES Y SOMBRAS.

El matrimonio no es algo acabado.  Esto tiene que quedar claro sobre todo en las parejas que recién comienzan. Deben de recordar que el sí que se dieron cobra forma en lo cotidiano y que es una experiencia acompañada por la bendición que han recibido. La pareja no puede permitir que su matrimonio se convierta en agua estancada, echada a perder. La pareja tiene que asumir que su vida siempre tiene que estar empujada hacia adelante. Se prepara y se consolida el futuro atendiendo muy bien el presente.

Esto nos hace pensar de una pareja  que sabe que han decidido llevar juntos este proyecto en medio de sus fragilidades y cualidades humanas;  además,  han  pedido que su decisión sea confirmada y consagrada por sacramento del matrimonio. Ambos están dispuestos ha construir y acompañarse en el camino que hay que recorrer.  El desorden que puede perturbar este proyecto es la falta de paciencia, la incomprensión y la intolerancia. Si eso pasa conviene que la pareja se pregunte si realmente han asumido llevar el matrimonio como un proyecto mutuo.

El hacerse cargo del uno para el otro es una capacidad de la pareja para el crecimiento, la maduración y la unión. Un tipo de discernimiento desde esta perspectiva permitirá que el amor crezca cada día. Hay que advertir que lo que destruye el amor es la mirada inquisidora e implacable, por los continuos reclamos, el estar a la autodefensiva constantemente.

  • INDICADORES PRESENTES EN CADA ETAPA DE LA VIDA FAMILIAR

Impacto inicial: atracción sensible

Los siguientes pasos implican percibir al otro como parte de la propia vida.

Tomar consciencia de que lo que se trata es la vivencia de la pertenencia mutua donde la comprensión de la vida entera como un proyecto de a dos.

En este sentido pesa mucho el poner la felicidad del otro por encima de las propias necesidades.  Esta actitud genera perspectiva y la pareja se siente consolada porque comienza a percibir su matrimonio como un bien para la sociedad.

Un indicador importante tiene que ver con el aprender a negociar. El criterio es que los dos ganen. Es un ejercicio de amor mutuo donde aparecen las recíprocas ofrendas y las renuncias por el bien de la familia. En cada etapa conviene sentarse a negociar los acuerdos.  En la familia no puede haber decisiones unilaterales.

  • AYUDAR AL OTRO A CRECER

Caer en la cuenta que el Amor es artesanal. De ahí que es muy importante cuando los conyugues se perciben como experiencia de salvación. Es decir, el hacerse el uno al otro de tal manera que ambos se ayudan procurando que el otro se moldee en su propia identidad. Gn 2,7. Pero este crecimiento toma su tiempo, de ahí que es importante tener paciencia. La trampa es creer que todo se obtiene porque simplemente se quiere. No! La realidad es desafiante y más limitada de lo que parece o se había soñado.  Por eso sería una gran irresponsabilidad generar una separación sin asumir que el matrimonio es también un proceso de maduración. La trampa es crear ensoñaciones o falsas expectativas en el otro. El Amor hace que uno espere al otro y ejercite esa paciencia propia del artesano que se heredó de Dios.

  • EN CADA ETAPA HAY QUE CUIDAR LA DIGNIDAD DEL MATRIMONIO

Las parejas viven en un mundo donde hay entornos hostiles a la vida. Una manera de contrarrestar este tipo de mentalidad es tener en cuenta lo que supone el ejercicio de la paternidad responsable desde el discernimiento y a solas con Dios.

6.- COLOQUIO

Conversar sobre los siguientes puntos

  • ¿Cuánto me has ayudado a reconocer mi realidad de pareja y a ubicarme en la etapa que me corresponde?
  • En nuestra relación de pareja: realmente ¿quién manda? , al final quien de los dos sale con la suya?
  • La negociación ha estado siempre presente en las diversas etapas del matrimonio. ¿Quién ha ganado más hasta ahora?
  • ¿Cómo me veo en caso de que tú mueras antes que yo? El tema de la  muerte podría ser considerada como otra etapa del matrimonio?
  • ¿Hemos conversado seriamente sobre el tema de las etapas que tiene el matrimonio?
  • ¿En qué etapa estamos?

II.- ETAPAS DE LA VIDA MATRIMONIAL

La relación matrimonial, a lo largo de su existencia, pasa por unas etapas las cuales están determinadas por las circunstancias que viven en su momento y también por el desarrollo personal de cada uno de los cónyuges. Cada etapa tiene sus bondades como también sus retos. Lo interesante es que este proceso es de alguna forma previsible y por lo tanto puede ayudar a que las parejas se preparen para afrontar cada una de ellas.

Aunque no hay reglas generales, sí es cierto que algunos factores tanto externos como internos, determinan unas condiciones especiales; por ejemplo, no es lo mismo estar recién casados y sin hijos, que llevar veinte años de unión y con hijos jóvenes. Por eso, es de gran provecho para las parejas identificar la etapa que viven y las que están por llegar, para así convertir los desafíos en oportunidades de mejora. Las cinco etapas por las que pasa el matrimonio son las siguientes.

Primera etapa: Transición y adaptación

Comprende aproximadamente los tres primeros años de casados. Es una etapa fundamental puesto que en ésta se establecen los fundamentos o bases de la relación. Durante este tiempo la pareja se adapta a un nuevo sistema de vida, por eso las claves de esta fase son la comunicación y la negociación. Es importante que los cónyuges realicen un proyecto familiar, en el cual se visualicen a futuro y establezcan las metas que quieran lograr.

Los aspectos más importantes para resolver en este período de ajuste son:

  • – Independizarsede las familias de origen, con el fin de lograr la autonomía que toda pareja necesita para llegar preparada a las siguientes etapas.
  • – Puesto que es un aprendizaje en un rol hasta entonces desconocido, se requiere paciencia, confianza, tolerancia y apoyo entre los cónyuges.
  • – Es una etapa para establecer las reglas de intimidad, sobre los gustos y preferencias, y aquellos momentos o situaciones que a cada uno le es desagradable.
  • – La pareja se prueba en elmanejo y administración del dinero, del tiempo, así como en la distribución de tareas del hogar, entre otros. Es momento de decisiones y acuerdos.

Segunda etapa: Establecimiento y llegada de los hijos

Ocurre entre los tres y los diez años de casados aproximadamente. Ya ha finalizado la luna de miel y el proceso de adaptación, ahora hay un mayor conocimiento del cónyuge y es probable que las desavenencias sean más frecuentes; o lo contrario sean menos, producto de la madurez adquirida en la primera etapa de convivencia.

En esta fase los cónyuges aterrizan; el amor va acompañado más de la razón que del sentimentalismo. La voluntad juega un papel importante en el binomio compromiso-entendimiento.

En esta época la mayoría de las parejas se convierten en padres; hecho que implica retos diferentes y una nueva organización de roles. Los cónyuges deben evitar que la dedicación que requieren los hijos, no desplace la relación de pareja. También hay que velar para que los compromisos del trabajo, y las demandas de la vida diaria, no inicien un gradual distanciamiento.

Tercera etapa: Transformación

Suele acontecer entre los diez y veinte años de casados, puede coincidir con la pubertad de los hijos y la edad mediana de los cónyuges. Esta última marca un período de reflexión y renovación en la vida del ser humano; por lo que es importante que el matrimonio se encuentre en un estado saludable y que individualmente se afronte de la mejor manera. Así no se convertirá en una amenaza para la estabilidad matrimonial.

Del mismo modo, los esposos deben procurar que las dificultades que surjan por la crianza de los hijos, no afecten la unión conyugal. La unidad en la autoridad y el trabajo conjunto, deben ser la prioridad.

En esta etapa los cónyuges deben ser bastante creativos, no caer en la rutina (fácil y silenciosa) redescubrirse otra vez como pareja y conectarse nuevamente. Deben recuperar los detalles -si los han perdido-, también compartir hobbies y actividades que ambos disfruten. El tiempo a solas, sin los hijos, es determinante en esta etapa.

Cuarta etapa: Estabilización y “Nido vacío”

Se presenta entre los veinte y los treinta y cinco años de unión. “Cuando las parejas han sido capaces de resolver conflictos y crisis en las etapas anteriores, este es un período de estabilización y una oportunidad para lograr un mayor desarrollo y realización personal, y como pareja.” afirma el autor Francisco Castañera en su artículo «Ciclo de vida del matrimonio».

En esta etapa por lo general se da lugar al síndrome del“nido vacío”, lo que sitúa a la pareja en una nueva forma de vida; ahora están el uno para el otro. Para algunas personas, esta puede ser una situación penosa, pues conlleva al desprendimiento de los hijos, y consigo el sentimiento de soledad. No obstante, es algo que los padres terminan asumiendo y lo superan al cabo del tiempo.

Lo valioso de esta etapa es la solidez y el conocimiento pleno de la pareja: la capacidad de dialogar, de tolerar mejor las diferencias, de reírse de los mutuos errores, de hacer las críticas de un modo amable, de iniciar juntos alguna actividad. Es la ocasión para reafirmar más la creatividad y encontrar nuevos desafíos a la vida matrimonial.

Quinta etapa: Envejecer juntos

Se da a partir de los treinta y cinco años de matrimonio. Algunas personas optan por la jubilación, así surge algo muy positivo y es que se dispone de más tiempo para disfrutar el uno del otro. Se realizan actividades antes imposibles por las ocupaciones laborales, y surge una gran motivación: los nietos. Estos pequeños le dan luz y felicidad al matrimonio en esta etapa.

Los cónyuges en este tiempo, tienen mucha necesidad de apoyo y cariño uno del otro. Los conflictos en esta fase son bastante menos frecuentes; la mayoría de las parejas se han estabilizado en líneas de poder e intimidad.

Para finalizar, una reflexión en las palabras de Francisco Castañera: «Este recorrido, nos lleva a reflexionar sobre lo importante que es valorar durante todo nuestro matrimonio la calidad y cantidad de nuestra intimidad, el apoyo y el cariño que damos a nuestra pareja, y no esperar a la última etapa cuando el final se encuentra cerca.» 

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