COLABORACIÓN EN EL CORAZÓN DE LA MISIÓN - ILO

Reconciliación y justicia

Colaboración en el corazón de la Misión - Corajito Ilo

Reconciliación y justicia desde la perspectiva del decreto “Compañeros en una misión de Reconciliación y Justicia” de la Congregación General 36    

Rafael velasco sj     buenos aires, argentina

Introducción

Reconciliación y justicia aparecen como la vida que describe nuestra vida y misión en el decreto 1 de la Congregación General 36. Este documento ya está en el título.

La relación entre reconciliación y justicia no es nueva. Ya en la CG 32 se dice que la reconciliación con Dios va a ser inseparablemente unida a la justicia: “Informe breve: la misión de la compañía de Jesús es el servicio de la fe, la promoción de la justicia como una exigencia absoluta, en la forma de la reconciliación de los hombres exigentes para la reconciliación de ellos mismos con Dios «. (d. 4, n. 2). También la CG 35 retoma el tema de la reconciliación en el decreto sobre nuestra misión y habla de una triple reconciliación con Dios, con los demás y con la creación (CG 35, d. 3).

Lo “novedoso” de este decreto de la CG 36 es que vuelve a incorporar el concepto de justicia en la tensión dinámica con la sintonía con la sentencia 4 de la CG 32. Esta vez la CG 35 –y aún la CG 34– en sus Los registros históricos de lo que se podría haber tenido como una radicalización «peligrosa» de la bina fe – justicia, prefirieron hacer otros otros: la CG 34 lo hizo en el diálogo con las otras confesiones religiosas y con las culturas y la CG 35 se unió Esfuerzo mayor en la reconciliación vinculada a las fronteras. No hemos sido pocos los que sintieron que tanto las Congregaciones de ese modo quitaban un poco de radicalidad en nuestra Misión de promoción de la justicia.

 Por otra parte existe un problema de contexto: en varios países de Latinoamérica, el término reconciliación, se obtiene, se ha utilizado, se ha utilizado, se ha actuado, se ha actuado de manera sistemática, los derechos humanos, se ha Ha masacrado, torturado y secuestrado. el soporte pastoral de la Iglesia jerárquica – una reconciliación que era en el fondo un auto perdón, para que no se investiguen sus crímenes de lesa humanidad (para evitar la justicia). En ese contexto, la compañía habla solo de reconciliación puede ser algo ambiguo y hasta en algún punto decepcionante.

En esta ocasión, la CG 36, en su documento central sobre nuestra vida y nuestra misión se asegura desde el título, la reconciliación no está sola y que –para nosotros, los jesuitas– va siempre a la justicia. El documento afirma claramente: “Esta reconciliación es siempre obra de la justicia; una justicia discernida y formulada por las comunidades y contextos locales ”(21).

Pero esta «vuelta a la justicia» no parece ser una «vuelta a la setenta», ni una mera «reparación histórica», sino más bien una reactualización, en la que se encuentra en el diálogo. Vida personal y comunitaria.

Esto se debe a un análisis más detallado, a la vez, a las obras apostólicas y al trabajo sacrificado por sí mismo. Muchos afuera de la Compañía e incluso afuera de la Iglesia institucional hacen cosas semejantes. Lo que se conmueve hoy es el testimonio de la vida, las opciones reales: no solo a favor de quienes trabajamos, sino de cerca de quiénes son los vivimos, quiénes son nuestros maestros, cómo es nuestro estilo de vida en coherencia con lo que anunciamos. En un tiempo en el que la experiencia y el testimonio son tan importantes, la justicia que se anuncia debe ser reflejada en el testimonio de nuestra vida en común. La justicia hecha vida y vida comunitaria.

Estructura y contenido del documento

Planteo teológico de fondo

 El planteamiento en la introducción del documento es en el medio de esta realidad «que hasta ahora está gimiendo con dolores de parto» (Rom 8, 22), Dios está reconciliando el mundo en Jesús, y el estilo de Jesús, que se hizo pobre Entre los pobres para anunciar desde ellos el Reino de Dios, el Reino de Justicia y Paz.

Aquí se encuentra el texto nexo teológico entre la reconciliación y la justicia. La acción de reconciliación de Dios en sus tres dimensiones de esa única reconciliación, está relacionado con el anuncio del Reino de Dios y su Justicia, al estilo de Jesús, desde los pobres. Dice el documento: “Mirando con ojos de fe… reconocemos las huellas del trabajo de Dios el gran ministerio de reconciliación que Dios ha iniciado en Cristo y que se realiza en el Reino de justicia, la paz y la integridad de la creación” (3 ).

La imagen de los compañeros en Venecia.

Un rasgo distintivo de este documento es un lugar preponderante en nuestro estilo de vida. No solo se refiere al estilo de vida personal de cada persona, sino al estilo de vida juntos, a la comunidad jesuita.

La historia radica en la importancia de la imagen de los primeros compañeros en esa compañía embrional en Venecia. Anunciaban el evangelio y oraban viviendo en una comunidad cerca de los pobres. Su estilo de vida era parte fundamental del anuncio. En esa imagen la CG 36 se encuentra en una raíz ignaciana para afirmar que la Reconciliación y la Justicia se da en un estilo de vida cercana a los pobres: “Nosotros, jesuitas de hoy –sacerdotes, hermanos y miembros en formación– que compartimos la misma misión, Estamos llamados Un estilo de vida semejante ”(5).

SI USTED DESEA VER ESTE MISMO TEMA EN POWER POINT PINCHE EN ESTA MISMA LÍNEA : 

La cercanía real con los pobres como estilo de vida

En consonancia con otras Congregaciones Generales –en particular la CG 32– el documento insiste en esa misión de reconciliación y justicia, no tiene nuestra cercanía real con los pobres. El documento está señalado en varios momentos, en particular en los apartados de la vida de la comunidad y el que se refiere a la misión.

Esa cercanía real con los pobres es para aprender de ellos una sabiduría que se desconoce y rechaza: “Esta actitud va contra la corriente de lo que es normal en el mundo que se da, como dice el Qohelet, la sabiduría del pobre se desprecia y nadie tiene caso de sus consejos ». Junto con los pobres podemos aprender lo que significa esperanza y valentía ”(15).

Esa cercanía real con los pobres es para ponernos a su servicio: «… escuchamos a Cristo que nos convoca de nuevo a realizar un servicio de justicia y paz, sirviendo a los pobres y excluidos, y ayudando a construir la paz» (25 ).

La cercanía con los pobres es para «crear una familia humana a través de la lucha por la justicia» (31).

Aprender, servir y crear juntos una nueva comunidad humana, esa es la triple función de la cercanía con los pobres, en los que Cristo refleja su rostro. La prueba de autenticidad de nuestra familia con Dios es, en definitiva, el encuentro con Cristo «en los rostros dolorosos y vulnerables de la gente» (20).

 La reconciliación realizada en Cristo tiene su centro en la Cruz, por eso es la urgencia cristológica de estar cerca de los crucificados, donde Cristo revela su rostro, y estaremos para tener las consecuencias: “Esta misión puede conducir al conflicto ya la muerte, como «Hemos testificado en la vida de muchos de nuestros hermanos» (21). Aquí está la memoria de nuestros mártires y es una memoria que nos dice sobre la seriedad de lo que decimos. Los mártires son una memoria subyugante y subversiva: el testimonio de Cristo reúne la obra de la reconciliación y la justicia con el testimonio personal de la entrega de la vida propia.

Comunidad

Es significativo que el documento en lugar de encarar, como ha sido tradicional, primero, la identidad y la misión, comienza a reflexionar sobre la vida de la comunidad como espacio de discernimiento con horizontes abiertos.

En un mundo roto por la injusticia, anunciar un nuevo estilo de vida en Cristo implica un nuevo modo de vida. Implica buscar el Reino de Dios y su justicia en nuestras comunidades, reflejarlo de algún modo. Se dice claramente: «Más que nuestras competencias y habilidades, lo que da testimonio de la Buena Noticia es la unión entre nosotros y con Cristo» (7). Y esto es un desafío, pero es fundamentalmente gracia, por eso la Congregación lo que significa como una petición: «En este mundo que no conocemos tanta división, pedimos a Dios que ayudamos a nuestras comunidades a ser verdaderos» hogares «para el Reino de Dios» (13).

Y esa comunidad no puede ser evangélica si no está cerca de los pobres, si no se deja enseñar por ellos, que son los amigos de Dios. La búsqueda de Dios y su voluntad, la comunidad y los pobres están en una relación en esta misión de reconciliación y justicia. El número 15 lo expresa con claridad y contundencia. Dada su importancia y riesgo de ser redundante, se citará en su totalidad: “Resultados vitales subrayarán la constante importancia que los Primeros Compañeros se refieran a la cercanía real con los pobres. Los pobres nos obligan a volver sin cesar a lo esencial en el Evangelio, a lo que en realidad da la vida, a reconocer que mucho más que una carga. El Papa Francisco nos recuerda que estamos llamados a descubrir un Cristo en los pobres, nuestra voz en sus funciones, pero también a sus amigos, a escucharlos, A interpretarlos ya pick the misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Esta actitud va contra la corriente de lo que es normal en el mundo, como dice Qohelet, «la sabiduría del pobre se desprecia y nadie tiene caso de sus consejos». Junto a los pobres podemos aprender lo que significa esperanza y valentía ”.

Como se ve, comunidad y cercanía con los pobres son elementos fundamentales para este modo nuevo de vida. Así como señalamos que la opción por los pobres se funda en un principio teológico, también la vida comunitaria tiene importancia teórica como realidad y como signo del Reino de Dios, que es Comunidad.

Los seres humanos hemos roto la alianza básica de filiación y por lo tanto –como afirma la teología latinoamericana– en la misma base de toda alienación se encuentra la ruptura de la fraternidad. En esta cultura depredadora, los hombres y las mujeres son descartables. Hablar una cultura de descarte –como señala el Papa Francisco en Laudato Si’– y esa es la cultura de los parámetros de la vida a los que nosotros, jesuitas, no somos inmunes. Por eso es necesario dar una luz nueva cultura del Reino; Y esa cultura es comunitaria. En ese sentido, la comunidad está llamada en el sentido de la vida del reino. Por eso se afirma: «En estos tiempos de individualismo y competitividad, es necesario hacer que la comunidad juegue un papel muy especial,

Identidad

 El apartado referido a nuestra identidad es más breve y es una llamada a volver a nuestras fuentes espirituales –los Ejercicios y las Constituciones– en clave de misericordia. Al abordar la identidad, se tiene en cuenta nuestra experiencia de Dios las operaciones en los Ejercicios con la experiencia de la misericordia que nos hace más humildes y nos va configurando con los sentimientos y las opciones de Cristo (cfr. 18). Por ejemplo, «documento de acción para discernir en común» (20). Esa compasión con el Crucificado en los crucificados lleva a la acción. De allí brota nuestra misión con Cristo Reconciliador.

Misión

Esta misión de reconciliación si bien se presenta en tres aspectos –con Dios, con los demás hombres y con la creación–, es una única obra de reconciliación (cf. 21). Y en esa reconciliación se ve el papel fundamental de la lucha por la justicia, ya que es la injusticia la que rompe la relación de fraternidad entre los pueblos, las comunidades, las personas y con la creación misma. Por eso señala la Congregación: “Al reflexionar sobre todo ello escuchamos a Cristo que nos convoca de nuevo a realizar un servicio de justicia y paz, sirviendo a los pobres y excluidos, y ayudando a construir la paz” (25).

Al hablar de nuestra misión con Cristo reconciliador aparecen llamadas claras a una lucha por un mundo más justo: los desplazamientos forzados de personas –migrantes, refugiados– (26); los pueblos marginados por las injusticias y desigualdades (27); las víctimas de la violencia fundamentalista (28). Se nos invita a crear una cultura de la hospitalidad, a luchar por la plena vigencia de los derechos humanos y una ecología integral, y a construir una cultura de la paz junto con los miembros de otras confesiones religiosas.

La inspiración de Francisco

 Las reiteradas referencias al Papa Francisco en todo el documento no son accidentales. El liderazgo de Francisco nos ha empujado a los jesuitas a volver a retomar, con menos temores, la bandera de la Justicia del Reino, que es base para la reconciliación entre los hombres y con la creación. Las referencias a su alocución a la Congregación y a Laudato Si’ son bastante demostrativas.

Conclusión

La misión de Reconciliación y Justicia no es solo trabajo, implica un modo de vida nuevo, cercano a los pobres, aprendiendo de ellos, dando voz a su palabra, acompañando y dejándonos afectar, viviendo nosotros de alguna manera en nuestras comunidades esa Buena Noticia que anunciamos. Esa misión se vive siendo –como los primeros compañeros– hombres que buscan la voluntad de Dios en sus vidas, no solo individualmente, sino como comunidad apostólica. La vivimos como hombres que establecen lazos nuevos y por ello viven la misión de un modo nuevo, alentados por la espiritualidad de los Ejercicios, poniendo primero los medios que unen al instrumento con Dios; cerca de los pobres, aprendiendo de ellos qué significa “buscar primero el Reino de Dios y su justicia”.

Podría decirse que en este documento hay un retorno a intuiciones vivas en la CG 32 pero con más modestia, asimilando el transcurso de los años y lo que nos han dejado de heridas y aprendizajes. Fe y justicia hoy se lee como Reconciliación y justicia. Importa lo que hacemos, nuestras obras y opciones apostólicas, pero hay más énfasis en el cómo. Se le asigna mayor significatividad al testimonio de vida comunitario.

El documento mantiene delicadamente un aguijón profético respecto de nuestra opción por los pobres como una llamada a nuestra cercanía real con los pobres y a hacer nuestras opciones desde Cristo que reconcilia al mundo haciéndose pobre.

 Este documento de la CG 36 es un llamado a la misión de siempre, con grandes deseos, pero también con las pretensiones más modestas que las de hace tiempos. Compañeros en una misión de Reconciliación y Justicia es una invitación para intentar juntos la audacia de lo posible.

Ver mas+

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Close